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Cultura 1 de noviembre de 2026

Alexandra Kohan: “Estamos metidos en una contabilidad permanente, es insoportable”

La psicoanalista y ensayista presentó "El libro del dinero" y analizó la inmaterialidad de las finanzas, la hipermonetización de la vida cotidiana y la particular relación de los argentinos con el dólar.

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Alexandra Kohan inauguró las charlas con escritores en la Feria del Libro de Mar del Plata.

Por Natalia Prieto
[email protected]

La marplatense “itinerante” –como se definió– Alexandra Kohan fue la encargada de inaugurar las charlas con escritores en la 21 edición de la Feria del Libro, para presentar su nuevo trabajo, El libro del dinero. Entre el don y la materialidad.

El texto, editado por Paidós, aborda uno de los temas más transversales del mundo desde diferentes aristas, sazonado con experiencias propias y citas filosóficas en una narrativa atrapante y didáctica, de la mano de quien también es psicoanalista.

En su paso por la ciudad –”una de las pocas veces que vengo fuera de temporada; es otra Mar del Plata pero siempre me alegra”, celebró–, dialogó con LA CAPITAL.


“Hoy todo tiene que tener una métrica, un rendimiento, medición, productividad, incluso en la vida del ocio”.


—¿Qué te llevó a escribir sobre el dinero?

—Es una pregunta que todavía estoy tratando de responder. Tengo mis hipótesis: siempre agarro asuntos muy grandes y esta vez fue el dinero. También supongo que por la época, ya que es un momento en que el dinero está demasiado presente en la vida cotidiana. Hay mucha conversación alrededor del dinero, por la situación económica, pero no solo por eso, sino también por el modo en que el dinero cobra una presencia más grande que en otras épocas. Todo el mundo habla de cuestiones económicas, de cómo la economía está todo el tiempo metida en nuestras vidas.

—Está todo como muy monetizado, ¿no?

—Sí, y todo tiene que tener una métrica, un rendimiento, medición, productividad, incluso en la vida del ocio. Eso es lo que me interesa. Todo eso que debería centrarse en un aspecto se desborda hacia muchos ámbitos de la vida cotidiana. Y, por mi propia historia familiar, me parece que en todas las historias familiares hay discursividad alrededor del dinero y me parece que eso va produciendo cosas. Soy psicoanalista, me dedico a eso, y me interesa indagar.

—¿Por qué, en general, el dinero es un tema tabú?

—Por todo lo que comporta el dinero que no es solamente dinero. Cuando es solamente dinero, una transacción económica, vas a la verdulería y pagás. No hay nada más. Pero en la vida no es solo dinero, se juegan un montón de cosas y todas ellas tienen que ver con la represión, el deseo, la pulsión y eso lo va conformando un poco tabú.

Kohan: “La devaluación de la moneda tiene una relación directa con la devaluación de la persona”.

Kohan: “La devaluación de la moneda tiene una relación directa con la devaluación de la persona”.

—¿Cuál es tu relación con el dinero?

—Fue cambiando a lo largo de la vida. Me parece que no es siempre igual y trato, en la medida de lo posible, de que no sea un problema lo económico. Una vez que saldás la cuestión económica, es una relación que tiene que ver con dar, recibir, tener, regalar. También abordo en el libro las formas de regalar, porque tiene que ver con el don. Intento que eso no se me trabe en la relación con el dinero.

—Como psicoanalista, ¿por qué creés que a mucha gente le genera culpa el dinero, ya sea tenerlo o gastarlo?

—Me cuesta hablar en términos generales. Podría ser por lo que se juega en ese acto, si fue un gusto, una cosa más impensada, un acto de compulsión. Me parece que la culpa tiene que ver con muchas otras cosas que pueden jugarse en ese acto del despilfarro, digamos. Es lo mismo que cuando uno come de más y dice “¿para qué comí tanto?”. Algo que es un exceso, que no tiene que ver con el valor nominal.

—El dinero está presente desde siempre, pero en la actualidad está más intangible que nunca.

—Sófocles dice que desde que se inventó el dinero, todos quedamos metidos en esa institución que nos cambió la vida en el peor de los sentidos. Hay más abstracción que nunca: están las tarjetas, dinero digital y hasta contactless, ni necesitás tocar la tarjeta. Más todo lo que implica el capitalismo financiero, que ya sabemos todo lo que genera en el mundo y eso tiene consecuencias en las personas de distintas maneras. Esa inmaterialidad, esa abstracción es cada vez mayor, esa sigilosidad. Hay un hecho de corrupción con las finanzas y nadie se indigna hasta que no se ve el dinero. Con el caso Libra no pasó nada, mientras que los bolsos de López generaron mucha más indignación en la moral pública. Efectivamente, una cosa es la materialidad del dinero y otra la timba financiera, que siempre existió.

—La vida está más monetizada cuanto más intangible es el dinero.

—Ahí, cuando la materialidad del dinero no está, aparecen otras maneras de la circulación de la monetización en todos los aspectos. En las redes sociales se ve en cómo se tienen que capitalizar los likes, los views, todo son métricas. Estamos metidos en una contabilidad permanente, es insoportable. Es como mustia la vida.

La escritora y psicoanalista con su nuevo trabajo.

La escritora y psicoanalista con su nuevo trabajo.

Paradojas

—Es paradójico que en esta época de dinero intangible, los argentinos siguen tan pendientes del dólar billete. Hasta desde el gobierno piden que saquen los dólares del colchón.

—Es interesante el caso argentino. No lo indagué porque no soy socióloga ni economista. El caso argentino me interesa porque estamos todos muy pendientes de la economía, todos sabemos más o menos de economía. Creo que tiene que ver con las crisis que hemos atravesado. El libro La ficción del ahorro, de Carmen Cáceres, con el que trabajo mucho, dice que finalmente una crisis cada diez años es un modo de la estabilidad para el argentino. Y la devaluación de la moneda, que tiene una relación directa con la devaluación de la persona.

—¿El dinero es un fin o es un medio?

—Depende para quién. Ahí se juega la diferencia incluso ideológica. Si el dinero es un medio para vivir mejor, no tener dinero es una tragedia. Y tenerlo también tiene su problemática. Hay personas que viven para el dinero, es un fin en sí mismo, y hay acumulación y retención. El mundo es eso: se divide entre la concentración de la riqueza y una pobreza cada vez mayor. La brecha entre los que tienen y no es cada vez mayor.

—Sos psicoanalista y atendés en el consultorio. ¿Cómo llegaste a la literatura? ¿Es tu vocación?

—Hablo de la vocación en el libro porque tiene que ver con el dinero, en el sentido de que todos queremos trabajar de lo que elegimos pero una cosa es tomarse qué implica y la temporalidad de poder trabajar de la vocación que tenés y otra es —también algo muy de esta época— la gente que quiere “pegarla”, quiere ser alguien y no tiene que ver con la vocación. A la literatura llegué porque siempre fui lectora, hice una maestría en Estudios Literarios y me interesa el procedimiento de la lectura; entonces leo y concibo a la literatura de una manera, y con el psicoanálisis me pasa eso: también es una experiencia de lectura. Diría que la lectura es lo que me interesa.