Cultura

Andrés Gallina y Matías Moscardi: “La literatura sería imposible sin la amistad”

Un libro en el que los autores, a través de crónicas de experiencias de la niñez y la adolescencia en la década de 1990, traen al presente a aquellos vínculos del pasado para reflexionar sobre qué es la amistad y su importancia.

Por Félix Lencinas

Andrés Gallina y Matías Moscardi son, antes que nada, amigos. Después son escritores, poetas, docentes, investigadores, editores, músicos, futbolistas. Y replicando el dispositivo narrativo de Introducción a la amistad, en esta presentación biográfica se mezclan sus identidades. Ya han escrito juntos Diccionario de separación. De Amor a Zombie (Eterna Cadencia, 2016), Guía maravillosa de la Costa Atlántica (Sudamericana, 2022) y Museo del beso (Reservoir Books, 2024).

Introducción a la amistad fue publicado en abril de este año por Vinilo Editora que ofrece volúmenes pequeños en tamaño y en extensión, pensados a la manera de los “sencillos” musicales, para ser leídos rápidamente. En sus trabajos anteriores, Gallina y Moscardi habían optado por una escritura más ensayística. Los textos que conforman Introducción a la amistad, en cambio, son breves crónicas de la niñez y la adolescencia, que se pueden leer muy ligeramente. Casi tan rápido como pasan esas etapas de la vida. Pero no confundir ligero con falto de profundidad, porque hay mucho por descubrir en las páginas de este “sencillo”.

Los libros firmados por dos autores son menos frecuentes y más en los que los dúos repitan: enseguida se puede pensar en Borges y Bioy Casares firmando como Bustos Domecq, o en Deleuze y Guattari en el mundo de la filosofía, o hasta, por qué no, en un Marx y Engels. En otras esferas de la cultura como la música contemporánea, por ejemplo, es más común la colaboración por una cuestión de visibilidad y marketing. En cambio, la literatura parece ser más individual. Lo cual es, en realidad, extraño en una disciplina tan social. En la entrevista que los autores le dieron a LA CAPITAL, fue irresistible preguntarles sobre escribir “a cuatro manos”.

—Ya han escrito cuatro libros juntos, ¿cómo es el proceso de escribir de a dos? ¿Fue variando en cada libro?

—Es una pregunta que nos hicieron muchas veces. En este punto –después de más de una década escribiendo juntos, cuando ya vamos por el cuarto libro en colaboración– ya pensamos que lo verdaderamente extraño, lo que nos llama la atención, es el escritor individual, escribir de a uno. Nadie le hace la pregunta al escritor individual: ¿cómo fue escribir el libro solo? Esto tiene que ver, nos parece, con que la concepción hegemónica de la escritura es fuertemente individualista. Seguimos pensando que “lo normal” es escribir de a uno. Desde nuestro punto de vista, un escritor siempre tiene cuatro manos, jamás dos. Incluso cuando forjamos la ficción de escribir individualmente, en la materia misma del lenguaje aparecen los otros, en cada palabra puede haber una multitud, un pueblo. Introducción a la amistad tiene que ver con esa idea: la amistad es un concepto que trasciende lo individual. No hay amigo individual, jamás lo hubo. El amigo siempre te pone en posición colectiva, grupal. En nuestro caso, ni siquiera se trata de un plan o de un proyecto en común sino de un modo de existencia, de un modo de ser, de un afecto, de un vínculo que tiene a la escritura, a la palabra, al lenguaje como un órgano que nos permite pensar lo que hacemos, lo que nos apasiona, lo que amamos, lo que disfrutamos, más allá del nombre propio.

El libro fue publicado por Vinilo, editorial que apuesta por ediciones de pequeño formato, concebidas como libros-objeto, con un cuidado diseño, ideal para leer de una sentada.

Relatos para que el otro te conozca

En todos sus trabajos hay algo poético detrás de un elemento seudoacadémico. No describen simplemente la separación, hacen un diccionario. No explican la Costa Atlántica, hacen una guía. No analizan el beso, hacen un museo. Y en este último libro, no hablan de la amistad, hacen una introducción, como si fuera un texto académico de primer año de la facultad (y esto tiene relevancia más adelante). Y en todos los casos, el humor, la observación aguda y la emoción son protagonistas de las distintas narraciones.

—¿Cómo fueron surgiendo estos textos y el interés en centrarse en la amistad?

—El libro surgió de una invitación de la editorial Vinilo, de Joana D’Alessio y Mauro Libertella. El tema de la amistad nos pareció una deriva lógica de lo que veníamos haciendo juntos, dado que en nuestros otros libros siempre aparecía, de una forma u otra, la amistad. A partir de ahí, pensamos que esta vez no queríamos escribir un libro vectorizado por el ensayo como los anteriores. Nos apareció la idea de hacer algo más personal, más pegado a la no-ficción. Entonces empezamos a probar con crónicas de infancia y adolescencia. Fueron apareciendo ese tipo de historias que uno se pasa recordando toda la vida, ese tipo de relatos que tenés que contar para que el otro te conozca y sepa quién sos. En la base de esos relatos estaban nuestros amigos de la infancia y de la adolescencia, pero también una época marcada por lo analógico y por una serie de películas, discos, personajes y lecturas icónicas. En nuestro libro, la amistad no solo se da entre personas sino también con lo histórico y lo material: es una amistad con los años 90 y con muchos de esos objetos culturales que nos marcaron.

Guía maravillosa de la Costa Atlántica (2022) y Museo del beso (2024).

La materia de la que estamos hechos

Dividido en tres partes, “Infancia”, “Adolescencia” y “Nosotros”, el libro ofrece narraciones que tienen algún elemento típico de la década del 90 como disparador: una película, unas figuritas, un local de fichines, un tatuaje, un chicle y un sueño, por mencionar algunos. Pero todas son excusas para hablar de una persona alrededor de ese elemento: un amigo.

La amistad, demuestran, puede desarrollarse en distintas circunstancias: por la coincidencia de un vecino ocasional, en la escuela, por un vínculo familiar, por el amor, hasta por la imaginación. Y todas estas amistades están cruzadas por esos elementos del pasado.

—Hay un interés no sólo en buscar esas figuras de amistad, sino también en contar los detalles de aquella época, ¿qué aporta ese elemento más nostálgico?

La idea de nostalgia no nos convence del todo, porque implica el anhelo de un tiempo pasado mejor. En todo caso, nos gusta pensar que en nuestro libro hay algo testimonial relacionado con la emoción, con la belleza y la felicidad de los recuerdos que desfilan en los relatos. Pero también hay una afirmación del presente: queríamos que la escritura fuera una máquina del tiempo y la lectura una forma de la teletransportación a los 90. Y este movimiento, más que nostálgico, es amoroso: tiene que ver con una reminiscencia activa, incluso con lo anacrónico, con la confusión de los tiempos. En muchos sentidos, y más aún en un sentido político, volvemos a pasar varias veces por una misma época. El pasado está todo el tiempo volviendo y yéndose, apareciendo y desapareciendo: la historia tiene la motricidad del mar, se mueve en vaivén como las olas en la orilla. Entonces es un problema de ritmo, no de nostalgia. Esos relatos que aparecen en nuestro libro están presentes todo el tiempo en lo que escribimos juntos o por separado. Son la materia de la que estamos hechos, forman parte de nosotros, de nuestras vidas cotidianas: son también nuestro presente.


“La literatura es un campo muy atravesado por el ego y lo individual. A tal punto de que a veces parecería imposible la amistad entre escritores”.


Un amigo que suena como vos

Cualquier persona que haya tenido su infancia y adolescencia durante los 90 podrá sentirse fuertemente identificado con las narraciones, que hablan de un mundo distinto al actual, más analógico justo en el momento de fuerte discusión sobre lo digital y lo virtual. Hay un plus, además, si el lector es marplatense o miramarense. Es un libro muy costero, pero alejado de los clichés de la Guía maravillosa: si alguien quiere tener una experiencia realmente local sobre lo que es vivir en la costa, acá la encontrará.

Estos amigos empiezan en la niñez y en la adolescencia van mutando hacia otros ámbitos. El amor, que va surgiendo en estos períodos, es una forma de amistad. El intercambio postal que ocurre en Correo Argentino es la búsqueda de conectarse con alguien a la distancia. Casi de la misma forma que el narrador de BMX buscaba comunicarse a través del walkie talkie con su amigo a la distancia. La amistad es simplemente a veces tirar un mensaje y esperar una respuesta. Como pasa en Flema, solo que el mensaje, esta vez, es una elaborada ficción con una novia llamada Sofía, una ficción quizás mucho más bella que lo que podría haber sido la realidad, para intentar darle celos a otra chica.

Estas experiencias particulares hablan de algo más general. Esta búsqueda de un otro, de alguien con quien compartir las experiencias hace que de cierta forma el lector se haga amigo de los narradores, los sienta cercanos.

—Si bien se notan dos narradores distintos, a veces se mezclan y hay una suerte de identidad compartida, ¿encontraron una regularidad en sus experiencias?

—Una de las decisiones que tomamos fue borrar la mayor cantidad de marcas personales en cada historia, incluso instalar indicios falsos. Hay una sola voz que narra. Y a pesar de que, por supuesto, algunas referencias permiten distinguir dos sensibilidades –el fútbol es la de Andrés, la música es la de Matías– esas experiencias parecen estar hilvanadas, amistadas por un mismo tono. Y esto también podría pensarse como una definición de la amistad en términos sonoros: un amigo es el que suena como vos, el que suena parecido a vos. Hay algo en la voz: ¿nunca les pasó que las dicciones, las entonaciones, las cadencias de un amigo se te pegan en tus propios modos de decir? Uno ve hablar a alguien y de repente conoce a su mejor amigo y piensa: “Ah, hablan parecido” porque comparten expresiones, inflexiones tonales, modos de decir semejantes, afines. En nuestro libro, eso está puesto en la escritura: es una escritura que amista los tonos de dos personas diferentes. Esto hace que las experiencias individuales, como están tamizadas por una misma música, tengan un elemento en común que las hermana.  


“Nadie le hace la pregunta al escritor individual: ¿cómo fue escribir el libro solo?”


La amistad literaria

Como se mencionó al comienzo, no es lo más frecuente ver un libro firmado por dos autores. En este caso, la difuminación de los narradores, e incluso que esta entrevista sea respondida por ambos sin distinguir quién es quién, va en sintonía con esta amistad.

Y sobre el final del libro en la sección “Nosotros”, aparece la que es probablemente la amistad más importante, la de los autores. Además, también, es la única sección donde finalmente se dividen las voces, hay dos individuos narrando cómo se conocieron: en los pasillos de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata. La cursada de Introducción a la Literatura y la poesía de los 90 los terminan uniendo. Así como en la niñez y la adolescencia eran los juguetes, los videojuegos, las figuritas, el cine, la televisión, el fútbol, el amor o la música, en esta juventud es la literatura y la poesía los que los une, y este fenómeno raya con lo metarreferencial. Sin ese encuentro de jóvenes en aquella clase, no estaríamos leyendo el libro que está en nuestras manos. La literatura y la poesía en particular es el elemento clave de todo el libro: sin ella, no hay amistad posible, como afirman sus autores.

—Es famosa la cita de Borges que dice “la más íntima de las pasiones argentinas es la amistad”, ¿qué valor le dan a este vínculo en la literatura?

—La literatura es un campo muy atravesado por el ego y por lo individual. A tal punto de que a veces parecería imposible la amistad entre escritores. Pero a la vez es un campo lleno de formas de la colaboración y el cooperativismo: la edición independiente es un buen ejemplo de esto. Por otro lado, la literatura sería imposible sin la amistad. Se escribe rodeado de amigos. El amigo es siempre el que se infiltra o se cuela en la escritura, con o sin nuestro permiso: en una frase, en una palabra, en una sugerencia, en una anécdota. La amistad forma parte de la cadena química, de la cepa esencial de cualquier libro. Creer que un libro está escrito por una sola persona es como creer que sale el sol o que la tierra es plana. Por eso para nosotros la amistad –que es la fiesta de la otredad– aparece como algo consustancial a toda escritura: donde haya literatura, habrá algún tipo de relación de amistad con alguien o con algo.


Andrés Gallina y Matías Moscardi estarán en la presentando Introducción a la amistad en la Feria Invierno. Los autores conversarán con Flavia Garione y Martín Pérez Calarco el sábado 13 de junio, a las 20 en la sala Nácar.

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