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La Ciudad 13 de julio de 2020

De golpe todo cambió, “pescando en la pecera” y por ahora sin marcha atrás

Pese a los numerosos casos de coronavirus registrados en Mar del Plata en los últimos días, no se prevé dar marcha atrás en la apertura de actividades, al tiempo que el intendente apela a la responsabilidad de la ciudadanía. "Hay un control de la situación", aseguró Montenegro.

Por Marcelo Pasetti

 

De celebrar los días que iban pasando sin casos nuevos para intentar acceder a la ansiada fase 5, en Mar del Plata pasamos en pocos horas a contabilizar por decenas y decenas los nuevos contagios diarios de coronavirus.

Era una posibilidad, nadie la descartaba, pero lo cierto es que con julio también llegó el “tsunami” de contagios.

Exactamente 168 casos nuevos irrumpieron en lo que va del mes, sobre 216 que registra la ciudad desde el 12 de marzo. Prácticamente en pocos días se quintuplicaron los casos. Entre el primero detectado el 12 de marzo y el pasado 30 de junio, Mar del Plata se convertía en un caso modelo, con una acumulación de apenas 49 contagios en 110 días y un altísimo porcentaje de recuperados.

Sin embargo, de un día para el otro, como sucedió en otras ciudades -Necochea, Dolores, Olavarría, por citar algunas- todo “explotó”, llegándose el domingo al récord de 41 nuevos infectados en sólo 24 horas.

Hasta ese día todo parecía focalizarse en dos lugares concretos: el Hogar de Ancianos Namasté y el Hospital Houssay.

“Estamos pescando en una pecera ahora, con la realización de centenares de hisopados y testeos entre contactos estrechos y familiares de los contagiados”, explicaban por la mañana desde la Municipalidad. Desde dos laboratorios privados, el INE y el Hospital Interzonal fueron arribando los resultados.

Sin embargo, con la ampliación del informe sobre los casos de anoche, se estableció que otros 10 casos se detectaron en una “pesquera” ya clausurada (¿se trabajaba en forma ilegal? ¿Estaba habilitada?) y otros tres en un centro oftalmológico.

¿Hay alguna relación entre estos lugares y el hospital y el geriátrico? “Se está investigando el nexo epidemiológico”, informaron desde el SAME.

El geriátrico, el hospital y la pesquera

Se procura entonces establecer posibles conexiones pero mientras tanto, se mira con atención lo que está sucediendo con el sistema de salud, que, por el momento, afronta sin sobresaltos la situación.

La mayoría de los pacientes internados en la actualidad son residentes del geriátrico. De hecho, esta la mañana fueron trasladadas dos personas de 99 y 101 años respectivamente al Hospital Privado de Comunidad, donde las camas ocupadas por pacientes con Covid -19 eran 12.

Por la tarde se informó que una paciente de 92 años se convertía en el quinto fallecimiento por coronavirus en Mar del Plata desde que se inició la pandemia en este distrito.

El Hogar Namasté ya registra 59 casos de coronavirus en los últimos días de los cuales 33 corresponden a residentes. De ellos, 20 fueron trasladados a distintas clínicas y hospitales de la ciudad. 14 trabajadores y 12 contactos estrechos o familiares de los pacientes completan los 59 casos.

El otro gran foco es el Hospital Houssay, donde hoy esgrimen una estadística de 57 casos de coronavirus. De los 57,56 son activos. Salvo un médico traumatólogo contagiado y recuperado meses atrás, hoy en ese nosocomio dependiente del PAMI hay dos trabajadores de seguridad, 11 pacientes, 26 trabajadores de salud y 17 familiares o contactos infectados.

Entre ambos, Houssay y Namasté reúnen 115 casos, (44 entre residentes y pacientes, 42 trabajadores y 29 contactos). Sin embargo, la aparición de un nuevo foco -planta pesquera- abre más interrogantes.

En este contexto, la pregunta que aparece es qué hará la Municipalidad a partir de este nuevo contexto. ¿Dará marcha atrás con las aperturas efectivizadas en las últimas semanas o seguirá adelante pese al crecimiento exponencial de casos?

Hay dos referencias claras. Por un lado, lo sucedido en Bahía Blanca, donde a partir de la aparición de numerosos casos -un panorama similar al de Mar del Plata, con un julio donde todo se trastocó- se decidió pisar el freno y bajar una fase.

Bahía Blanca tenía ayer 172 casos activos -8 más que Mar del Plata- y al menos por una semana, no habrá servicios doméstico, peluquería y estética, obra privada, venta de textiles, indumentarias y calzado, salidas de esparcimiento y actividades religiosas. Tampoco cafés, que incluso permanecían cerrados mientras se multiplicaban los casos en julio.

Por otro lado, en la Municipalidad la postura parece estar mucho más cercana a lo que se va a decidir este fin de semana en CABA y AMBA, donde se aprestan a permitir una mayor flexibilización. “La gente no tiene miedo. Está harta y aceptó que va a seguir habiendo casos como sucedió en todo el planeta”, argumentaron.

“¿Qué culpa tiene el comerciante que se cuida y cuida a sus clientes, o el del cafecito, si los brotes se producen en lugares esenciales que estarían funcionando incluso en fase 1, como un geriátrico o un hospital? Acá claramente hemos tenido problemas donde no se cumplieron los protocolos, y justamente no fueron ni los comerciantes ni los gastronómicos”, señalaron cerca del intendente.

El mismo Montenegro, en conferencia de prensa, sostuvo este lunes en no menos de tres oportunidades que “si cumplimos los protocolos la gente no se contagia”, mientras insistía en la importancia que adquiere ahora la responsabilidad de los ciudadanos manteniendo los cuidados y las medidas.

De todos modos, los casos que se registren esta semana serán claves para determinar las políticas a seguir. “Mientras sepamos de donde son y los tengamos focalizados nuestra tarea seguirá siendo la de aislar y testear. Cuando hay un incendio hay que atacar con todas las fuerzas ese foco para impedir que las llamas se propaguen”, refirieron y resaltaron que hay 800 personas en aislamiento, tanto en domicilios como en hoteles dispuestos por la comuna.

“Va a ser necesario apelar a la responsabilidad social y convivir con los casos”, coincidieron en afirmar en el Ejecutivo.

Paralelamente, en el horizonte aparece una fecha preocupante. Es la del lunes 20 de julio. Ese día se celebra el Día del Amigo, y año tras año ese festejo se impone y crece en la ciudad. Hoy se convierte en una bomba de tiempo, aun mayor a lo que fue el Día del Padre.

Al respecto, en el Ejecutivo -concretamente en la mesa chica del intendente- las opiniones están divididas. Por un lado, aparecen quienes creen que el próximo lunes deberían cerrarse todos los cafés y bares para desalentar los encuentros. Del otro lado del mostrador están quienes sostienen que es mejor tener identificados a quienes se reúnen -en los cafés hoy se exige brindar datos personales- y no dejar que las reuniones se produzcan en las casas”.

Controlar los focos

Ninguna de las posturas podrá ser exitosa si no se pone en juego la responsabilidad individual de marplatenses y batanenses. Por ello, cualquiera sea la decisión que se adopte, se intensificarán los mensajes tendientes a intentar postergar la celebración para cuando pase la tormenta, tal cual se está haciendo en Rosario, cuyo intendente se comunica casi a diario con Montenegro.

Lo cierto es que todo cambia de un día para otro y hoy resulta imposible establecer políticas o medidas a largo plazo. La situación de Mar del Plata es totalmente diferente a la que existía apenas diez días atrás.

La mirada seguirá estando puesta en el parte que cada noche da a conocer la Municipalidad con los nuevos casos, pero especialmente, en analizar, a partir de esos datos, los posibles nexos y conexiones y la capacidad sanitaria disponible.

Al respecto, desde la Escuela de Medicina de Mar del Plata, analizada la curva de casos se resaltó que “lo importante es que todos los casos pertenecen a ámbitos laborales y si cumplen las medidas de aislamiento y bloqueo permanecerán controlados y será sólo un brote”, instando al resto de la comunidad a “cumplir con nuestra responsabilidad ciudadana”

“Cuando aparezcan incendios inconexos será el momento de frenar y cambiar de fase”, afirmaron. “Trabajamos sobre los nexos y hay un control de la situación. Acá lo importante es controlar los focos y hoy tenemos claro donde ocurren los contagios”, aseguró el intendente y ratificó que “si en algún momento tenemos la certeza que se pone en juego la salud de los marplatenses daremos marcha atrás”.

Pasando en limpio, no habrá nuevas aperturas al menos esta semana -perdió fuerza la posibilidad de habilitar a los restaurantes a servir platos en el mismo horario fijado para los cafés-, no se dará marcha atrás con respecto a lo que ya funciona (al menos en lo inmediato) pero se analizará el crecimiento de los casos -que continuarán siendo altos en los próximos días- casi en tiempo real para ir determinando los pasos a seguir.