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Cultura 6 de mayo de 2018

El Mayo Francés, un impulsor del movimiento feminista en Francia

Nació en el seno de las universidades, sobre todo en la de Vincennes. Antes de mayo de 1968 no se tenía consciencia de la dominación masculina.

El Ayuntamiento de París revive el espíritu del movimiento estudiantil de Mayo de 1968 gracias a una selección de imágenes de Gilles Caron. Foto: Fundación Gilles - EFE.

por Marianela Mayer

PARIS, Francia.- En la efervescencia del Mayo Francés, el cuestionamiento a la autoridad y la liberación de la palabra sentaron las bases para la explosión del feminismo en Francia, una lucha que tomaría forma en 1970 con el Movimiento de la Liberación de las Mujeres (MLF, por sus siglas en francés).

“Esta utopía no hubiese sido posible si no hubiese estallado el Mayo Francés. Nació en el seno de las universidades, sobre todo en la de Vincennes”, aseguró una de las pioneras del MLF, Marie-Jo, a la radio France Inter.

Una opinión compartida por la historiadora del feminismo, Francoise Picq, quien afirma que antes de mayo de 1968 no se tenía consciencia de la dominación masculina.

Aunque las mujeres fueron también protagonistas del movimiento y manifestaron en las calles junto a los hombres, pocas eran las que participaban de los debates. Según señala Michele Riot Sarcey en su libro “Historia del Feminismo”, “la palabra pública no les pertenecía”.

Los militantes de izquierda del Mayo Francés rechazaban tener en cuenta la opresión de la mujer frente a la explotación capitalista y argumentaban que la lucha de clases estaba por encima de la lucha de sexos, una situación que frustró a muchas mujeres y las llevó a organizarse más tarde en grupos exclusivamente femeninos.

“Nos decían: ‘primero tenemos que hacer la revolución y después nos ocuparemos de las mujeres”, señaló la historiadora Michelle Perrot al semanario Le Nouvel Observateur.

Según Perrot, el Mayo Francés no fue un movimiento feminista y la sociedad de la época era muy patriarcal, algo que también vivió en persona el sociólogo argentino Saúl Karsz, quien se encontraba trabajando en París durante las revueltas.

“Francia es un país muy contradictorio: es el país de las revoluciones, pero también un país muy retrógrada. En esa época, se hablaba más abiertamente del aborto en Argentina que en Francia”, dijo Karsz en una entrevista con Télam.

Fue en mayo del ’68 que “el feminismo progresista en rebeldía contra el paternalismo machista” irrumpió en la plaza pública, afirmó.

En la Francia de esa época, las mujeres estaba en su mayoría relegadas a su rol de madres, esposas obedientes y amas de casa.

En 1965, una ley autorizó a las mujeres casadas a abrir una cuenta a su nombre en el banco y a trabajar sin el aval de sus maridos.

Dos años más tarde, la denominada ley Neuwirth legalizó la anticoncepción, pero fue recién en 1969 que se publicaron los primeros decretos y hubo que esperar hasta 1974 para que la píldora fuese cubierta por la Seguridad Social.

Antes del estallido del Mayo Francés, sólo había 11 mujeres entre 487 diputados.

Pero las revueltas dieron un impulso a lucha por la emancipación femenina, una especie de “río subterráneo” que no se veía, pero que cambiaba en profundidad la naturaleza de la Tierra, como lo calificó metafóricamente la historiadora Michelle Zancarini-Fournel.

“En 1968, las mujeres seguían estando en gran parte subordinadas. Pero aprovecharon la brecha que se abrió entonces para meterse dentro de ella”, indicó, por su parte, Perrot.

El 6 de junio de 1968, un pequeño grupo de mujeres bautizado “Femenino, Masculino, Futuro” realizó el primer debate consagrado a la mujer dentro de la Sorbona ocupada.

Cuatro meses más tarde, las jóvenes Antoinette Fouque, Josiane Chanel y Monique Witting organizaron “en reacción contra el virilismo del movimiento estudiantil” la primera reunión exclusivamente femenina de lo que luego será el MLF.

Dos años más tarde, habría un acto simbólico daría origen al movimiento. El 26 de agosto de 1970 una decena de mujeres dejó una ofrenda floral bajo el Arco del Triunfo en honor a la mujer del soldado desconocido, “aún más desconocida que su marido”.

El MLF englobó una nebulosa de grupos y asociaciones que militó a favor de la igualdad salarial, la criminalización de la violación y la represión de las violencias conyugales, entre otras reivindicaciones.

Tras años de protestas, actos, juicios y manifiestos, el movimiento lograría su victoria más importante cinco años más tarde con la legalización del aborto.

El hombre nuevo con el que soñaban los revolucionarios en mayo del ’68 dio lugar a una mujer nueva, emancipada y libre de disponer de su cuerpo.

Sin embargo, el combate feminista de los años ’70 no representaba a la totalidad de las francesas, según advierte Mathilde, una joven militante feminista.

“El feminismo contemplaba sólo a las mujeres blancas y eso es inaceptable. ¿Cómo luchar seriamente si dejamos en banda a una parte de las minas?”, se preguntó esta activista de 27 años, citada por el portal Huffington Post.

Un hecho que también destacó a ese sitio de noticias la autodefinida “afrofeminista” Kiyémis, una joven militante que no sólo lucha contra el sexismo, sino también contra el racismo del que son víctimas las mujeres negras.

“Dado el lugar que ocupaba la mujer negra en esa época, no me hubiese gustado vivir ese momento”, opinó Kiyémis, en referencia al Mayo Francés.

En todo caso, ambas admitieron que muchas cosas cambiaron “afortunadamente” para las mujeres desde 1968. “Aunque todavía nos queda un enorme camino por delante”, precisó Mathilde.

Télam.