La Capital - Logo

× El País El Mundo La Zona Cultura Tecnología Gastronomía Salud Interés General La Ciudad Deportes Arte y Espectáculos Policiales Cartelera Fotos de Familia Clasificados Fúnebres
La Ciudad 21 de marzo de 2020

El Puerto, con acceso restringido por Prefectura, controles y actividad reducida al mínimo

La cuarentena excluye al sector pesquero. El ingreso está bloqueado por Prefectura. La banquina y el corredor gastronómico están vacíos. La flota está parada. Los buques descargan con demoras. El Consorcio Portuario intensificó los controles.

Prefectura montó un vallado para restringir el acceso al Puerto.

Personal de la Prefectura Naval Argentina bloqueó con vallas el acceso al Puerto de Mar del Plata desde que está en vigencia el decreto presidencial de aislamiento obligatorio.

Si bien la industria pesquera se encuentra exceptuada dentro de la cuarentena, la actividad en la terminal portuaria local quedó reducida al mínimo en las últimas 72 horas.

Mientras que la flota se encuentra parada en su amplia mayoría, algunos buques fresqueros pueden descargar aunque se registran demoras para realizar esta tarea.

Prefectos restringen el acceso de vehículos al sector del Puerto. A cada trabajador, vehículo particular o transporte se le exige presentar DNI y el permiso correspondiente para ingresar, el cual luego es chequeado en la guardia del edificio de Prefectura, ubicado a metros de la Aduana.

Dia6 Puerto03

En simultáneo a las restricciones dispuestas por el Gobierno, los gremios pesqueros decidieron posponer las zarpadas de buques como medida precautoria para salvaguardar la salud de los tripulantes y su grupo familiar ante la pandemia del coronavirus.

La decisión la tomaron, entre otros, el Sindicato Marítimo de Pescadores (Simape), el de Conductores Navales (Siconara) y el Centro de Patrones de Pesca “ante la emergencia sanitaria dispuesta por el Ministerio de Salud de la Nación y el riesgo de contagio masivo que lleva el aglomeramiento de personas a bordo de un buque”.

LA CAPITAL constató el escaso movimiento que se registra en la zona industrial del Puerto de Mar del Plata, donde prácticamente no hay circulación vehicular, con excepción de unos pocos camiones.

Asimismo, en la sede de la Prefectura Naval Argentina es donde se autoriza rigurosamente cada actividad. Los trabajadores deben certificar su identidad y presentar su permiso para ingresar y cumplir sus tareas.

Sin actividad comercial

La tradicional medialuna comercial del Puerto de la ciudad está desolada. Con expreso pedido de evitar la circulación de posibles turistas, Prefectura custodia el acceso y solo permite que ingresen empleados de algunos de los restaurantes, kioscos, cafés y tiendas de recuerdos, que en su totalidad están cerrados.

Dia6 Puerto01

Los pocos vehículos estacionados en el centro comercial son los de los propietarios de algunos de los negocios allí ubicados. La actividad, luego, es nula. 

No obstante, por fuera del circuito productivo, sobre las principales calles comerciales de la zona (Edison, 12 de Octubre, Magallanes, El Cano, Acha y Padre Dutto, entre otras) la actividad, el tránsito peatonal y vehicular, y el movimiento en general es notablemente superior al del centro de Mar del Plata o bien al de Juan B. Justo, Constitución o Güemes, según constató LA CAPITAL.

La banquina, solo para los lobos

En sintonía con las restricciones antes mencionadas, en la Banquina no hay una sola pescadería ni local abierto. Las persianas de todos los negocios están bajas y el pasillo, que en condiciones normales registraría este fin de semana una importante cantidad de turistas y marplatenses, es un desierto que desemboca en las escaleras a metros de las clásicas lanchitas amarillas.

LA CAPITAL accedió al lugar y constató que únicamente la Prefectura controla el estricto cumplimiento de la cuarentena obligatoria. Más allá de los prefectos, solo los tradicionales lobos marinos de un pelo dan señales de vida en la Banquina.

Despojados de la alarma generada por la pandemia, los lobos reposan al sol y se zambullen entre los barcos sin pesadores, ni vendedores ni la característica música italiana que ambienta al sector.