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Cultura 7 de julio de 2026

Entretextos: cuatro poemas de Miriam Rizzuto

Poeta platense y docente de arte, comparte con los lectores de LA CAPITAL algunos de sus poemas.

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Foto: Nicolás Braicovich.

Por Miriam Rizzuto

Mareadas

“Y seguiré navegando por mares ajenos
hasta naufragar en mi mar”
Antonio Porchia

Cinco mil millones de hojas
cayeron otoñales en la ciudad
cinco mil millones de palabras
en las que busco razones.

En ese desconcierto
en los que hallo mi cuerpo
inconsciente
después del naufragio.

Contemplo mi rostro pálido
mis labios cerrados
y asumo la carencia
el desamparo.

Me cargo
con mis propios brazos
me dejo tibia en la orilla.
El precipicio
me ha devuelto a tierra.

Cumpleaños

“Las pequeñeces son lo eterno,
y lo demás, todo lo demás,
lo breve, lo muy breve”
Antonio Porchia

Sin querer, derramaste
el líquido mientras limpiabas.
Tu cara de aflicción
hizo que pensara cómo
no desperdiciar el producto.
Así repasé el espejo del baño
luego la mampara, pero aún
quedaba suficiente cantidad.
Entonces llegué a la cocina
miré la ventana que ensuciaran
los gatos la semana atrás,
miré nuevamente las huellas
todo estaba escrito ya
podía borrarlas
no eran necesarias las pruebas
los signos visibles
de la prepotencia
del dolor
de la lucha
del desacuerdo
de la contienda
ya no.

Tranquila
porque, aunque descarnada
estaba a salvo
respiré
era tu cumpleaños
con ilusión preparamos torta juntos
no te hiciste esperar
no me esquivaste
te dejaste rodear por mis brazos
con un amor sin desperdicio.

En el umbral

“La eliminación de la lejanía
o genera más cercanía,
sino que la destruye”
Byung-Chul Han

Mirar fijo la partitura para decodificar el signo
simplemente ejes cartesianos
en donde encuentro –o desencuentro–
la duración y la altura, el tiempo y el espacio.

Contener el aliento es un acto de concentración,
no tragar, casi ni escucharme.
Aprender y leer
clave de sol
clave de fa
mano derecha
mano izquierda
¡Ensamblar!

El frustre como aperitivo diario
pero aquí no hay engaño,
do es la tecla blanca
a la izquierda de dos teclas negras,

Quizá sí,
el piano está desafinado.

Disciplina, obligación,
postura, exigencia.
¿Cuándo sale la canción?
¿Dónde está mi humanidad?

Sentir por imitación.

Desfasajes, disonancias
debo ser yo, es mi error.
Acostumbrarme a ser la que se equivoca,
a pedir perdón…
al fin de cuentas no hay nadie más en la habitación.

¿Pero cuál es mi forma?
¿Cuál es mi manera?
¿Cómo soy ahora que no debo ser?

Mirar fijo la partitura
para seguir grafía a grafía
el desparramo de hormigas
por el pentagrama
símbolo a símbolo
señal a señal
solo por estar cerca.

Supervivencia

“¿Y qué hay del sentimiento?
¿Debería haberlo?
¿Es poesía el verso que describe
fríamente aquello que acontece?
Pero ¿qué es lo que acontece?”
Chantall Maillard

Sé que todo esto es natural,
si hasta el propio hombre
ignora su maldad
¿Qué puedo hacer yo?

El jardín se está convirtiendo
en un parque de diversiones.

Miro a los ojos,
no pestañeo,
clavo la mirada,
doy pelea con mis garras.

Si has decidido quererme
Si me has dado estatus familiar
¿Qué puedo hacer yo?
Mi único interés es alimentarme.

Al fin de cuentas,
soy el macho,
el gato macho del barrio.
¿Qué puedo hacer yo?


Miriam Rizzuto

(*) Miriam Rizzuto es oriunda de la ciudad de La Plata y tiene 43 años. Se desempeña como docente de artística desde 2003. Entrelaza su pasión por la expresión y la mirada sensible del mundo a través de la música, la danza y la escritura.