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Cultura 6 de enero de 2026

Entretextos: “Los naufragios de la luz”, diez poemas de Ángel Morales

El escritor mexicano, autor de “Piedra que promete agua”, comparte una serie de textos con los lectores de LA CAPITAL.

Ángel Morales.

1.

Lo que escribo
es sólo una variación de la ceniza.
Trazo grietas en la luz.

Y, aun así, trato de calmar la sed
con este polvo de palabras:
le exijo flores a un árbol seco.

Lo sé. Así es este oficio: sembrar piedras
y esperar, paciente, a que el lenguaje abra
sus sagradas flores de ceniza.

2.

El pájaro endeble de mi voz
no alcanza a migrar
a ese lejano árbol de tus oídos.

Y el árido espejo del silencio
duplica mi vacío.

3.

Al final de la guerra,
recorro los escombros de la casa.
Y descubro, entre añicos familiares,
aún llameante,
la flor más delicada del universo,
la trampa de la maravilla,
el imperio urdido con astillas de luz:
la telaraña.

4.

Alfiletero, nube fusilada,
crucificada estrella de trapo,
toro vencido en la plaza de la mano.
El cuarto de costura es tu sala velatoria.
Todo lo soportas, todo lo sufres,
herida flor de llanto.
Un jardín furioso de vástagos sin hojas
se clava paciente en tu estéril corazón.
Ramo de huesos velando en una mesa,
calavera de un amor desecho,
cordero inmolado por el colmillo
de un tigre innumerable como el fuego,
el universo no contiene tu dolor.
Al mirarte me has devuelto
mi corazón sitiado de diluvios.

5.

Fluye por el aire un caudal de luz y de tiempo:
se enciende el alba en los pájaros del bosque,
emisarios de un nuevo día.

Pero hoy talarán los murmullos de ese bosque,
templo de la música.
Lo reemplazará una cicatriz de edificios,
la mudez definitiva del concreto.

Quizá las próximas generaciones ignoren
qué es un pájaro. Morirá con él
un primitivo preámbulo del paraíso,
y sólo
en un museo
encontrarán sus alados restos:
el arcoíris convocado en el plumaje,
el oro disuelto de su canto
derramado en un infiel parlante
o en algún otro artificio.

Olvido entronizado en la vitrina,
el pájaro será el príncipe de una era ya desecha.

6.

Mientras el rock, el pop y el punk
mueren por efímeros,
la caracola, fósil de luz,
ejecuta una música
que no pasará jamás.
Junto mi oído
a ese oído prístino que proviene del mar.
Escucho pergaminos de aire, sonetos infinitos.
El incesante monólogo del tiempo.

7.

¿Qué alba herida, rosa,
encalló en tus mil párpados?

Eres rugido en jade,
aire encarnado,
tacto del sueño,
virgen de vestido procaz
que danza ante mis ojos impuros.

Se encienden y anochecen
las alas ensangrentadas
que oprimen tu belleza: ardes.

En tu nervadura confluyen,
se pierden y se encuentran
las inéditas voces
del agua y de la piedra.

¿Qué signo invocas, rosa?
¿Qué quieres revelarme,
escritura solar tallada en agua?

8.

En su tela de luz gravita la araña muerta.

Toda la vida, flotando, esperó a la mosca,
esa porción alada de miseria
que jamás llegó.

Se alimentó de olvido la araña.

Se diluyó en el aire el veneno
de la araña.

Aquí su cadáver,
flor anémica,
arabesco trazo,
esqueleto
de una estrella diminuta,
se cuelga
en la espectral geometría
que el tiempo tramó.

En su escenario aéreo, la araña parece
la bailarina trémula,
la acróbata entre el aquí y el más allá.

9.

Relámpago tatuado en la piedra,
signo que lo sugiere todo:
tu boca. Me acerco a tu boca
como el pescador camina hacia el mar.

Un mar
donde arrojar
débiles y secas redes,
y sacar
cristalinos peces
con jades en lugar de ojos,
con certezas en lugar de escamas,
con pétalos en lugar de aletas.

Tu boca es un mar

constelado de quimeras

con la identidad del fuego.

10.

Así lo dictaste en el testamento:
tu ceniza, polvo de noche,
humo de magia,
quedó regada sobre el río.
Ahora la hojarasca
son tus párpados dormidos.
Las ranas, tu corazón alegre que salta.
Te integraste a la flora y a la fauna.
En cada flor
has abierto las manos.
En cada mancha del jaguar
has abierto los ojos.
No, la voluntad no termina con la muerte.
Oh, Rosales, la muerte no interrumpe nada.


(*) Ángel Morales (México, 1996) es ingeniero agroindustrial. Su obra “Piedra que promete agua” ganó el segundo lugar del Premio Nacional al Estudiante Universitario José Emilio Pacheco 2023. En el 2024, resultó finalista del Primer Premio Nacional Sophia-Filco. Protagonizó el capítulo “Defender el arte y la cultura en serio” de la columna “Con tener talento no te alcanza”, publicada en LA CAPITAL. Otros poemas suyos han sido publicados en el diario cultural FIN (https://fin.elaleph.com/). Además, completa su formación literaria en el Taller de Corte y Corrección, que dirigen Marcelo di Marco y Nomi Pendzik.