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Deportes 3 de abril de 2020

“Esta pandemia debemos surfearla con solidaridad”

Fernando Aguerre, el marplatense que metió al surf en los Juegos Olímpicos, considera que a partir del coronavirus, "debemos replantearnos cómo vivimos".

Fernando Aguerre.

El marplatense Fernando Aguerre es el único dirigente en la historia argentina que logró que un deporte llegara a los Juegos Olímpicos. Y cuando apenas quedaban cuatro meses para que la ola llegara a Tokio, un obstáculo insalvable se cruzó en el medio y chau sueño, al menos por un año. Pero, lejos de frustrarse, este “idealista práctico”, como se autodefine, prefiere tomarlo con una mirada amplia, con la filosofía que le permitió transformarse en uno de los directivos más cautivantes del movimiento olímpico.

– Seguramente la decisión de suspender los Juegos Olímpicos no te tomó por sorpresa. ¿Qué se habló en esos días? ¿Estuviste de acuerdo con la decisión?

– Sí, por supuesto. Se venía hablando en los pasillos del COI y antes de tomarse la decisión, las 32 federaciones tuvimos dos teleconferencias. Todos queríamos ver si podíamos mantener las fechas de 2020 pero estuvo claro que no podían realizarse. Tampoco servía seguir demorando la decisión. Desde que está Thomas Bach como presidente, el COI ha hecho grandes avances por un mundo mejor, con acciones humanitarias y ambientales. En un momento estuvo claro que había que preservar la vida. Es genial tener líderes como Bach, que toma decisiones a tiempo. Primero siguió un camino razonable, esperar un mes para ver cómo seguía la pandemia, si se estabilizaba o surgía una cura, pero se dio cuenta de que esto era incontenible y cambió. Esa es una virtud no muy usual, sobre todo en los que ejercen el poder. Espero que podamos realizarlos en el 2021.

– ¿Tenés dudas? ¿Te gusta la nueva fecha?

– No es fácil saber cómo seguirá el virus. Estamos frente a algo que nunca vimos ni enfrentamos. Pero bueno, son 16 meses, un tiempo razonable. La fecha está perfecta, apenas un día de diferencia con el comienzo original.

– ¿Y para el surf tiene algo de bueno que se estire un año? ¿Les cambia algo?

– Sí, tiene un costado positivo. Hay más tiempo para pulir cosas y eso es bueno. Un año después, nada puede salir peor. Porque queremos que nuestro Festival Olímpico sea perfecto. Lo haremos en la playa, una celebración, con música en vivo, comida sana, ambientalismo, yoga, nuestra cultura y estilo de vida, nuestro amor y respeto al mar… Será una embajada del surf en el mundo, queremos celebrar que habrá 40 atletas que serán olímpicos siendo surfistas, y lo serán por el resto de sus vidas. Eso es lo hermoso, lo que nadie creía que sucedería.

– Hablás de la pandemia como una ola inesperada…

– Shaun Tomson, un campeón mundial sudafricano, me aconsejó una vez que nunca le diera la espalda a la ola. Quería decirme, primero, que nunca abandonemos el mar, que lo cuidemos, pero también era una cuestión técnica: un surfista siempre debe mirar la ola que viene. Si no la mirás te podés llevar fea sorpresa. Y acá es igual. Esta es una ola que nunca vimos, en dimensión, duración y velocidad. Por eso debemos mirarla más que nunca. Y enfocarnos para enfrentarla exitosamente.

– ¿Hay que remarla y tomarla? ¿O dejarla pasar porque es muy grande?

– Tomarla. No te queda otra. O te lleva puesto. Esta ola viene, no la podés esquivar. Debemos prepararnos, remarla y buscar surfearla lo mejor posible. Con inteligencia y ejecución todo es posible. Y en equipo, claro. Porque si no nos unimos, esta ola nos tapa a todos. Y nuestra mejor tabla para esta ola es la solidaridad. Es el amor expresado colectivamente, el único sentimiento que nos puede salvar. Porque si en esta ola te caes de la tabla y estás solo, te ahogás. Si estás acompañado, te pueden ayudar en el agua. Lo mismo que pasa en el mar con el surf. Esta ola tenemos que enfrentarla entre todos.

– ¿Considerás que la pandemia hará que la humanidad tome conciencia sobre un montón de cosas o sos escéptico?

– No lo sé, ojalá que podamos reformular cómo vivimos o nos relacionamos, que haya un cambio de paradigma. Porque por ejemplo, en Nueva York, la ciudad principal del país más rico del mundo, no hay suficientes camas para los contagiados. Eso no puede ser. Simplemente no está bien. Los humanos cambiamos conductas por miedo o amor. Y ahora tenemos otra chance. Tal vez este miedo sea la semilla de una forma de amor, más extendido, el de la solidaridad. Si en dos semanas aparece una cura, seguiremos en la misma, porque recién ahora el debate se está empezando a poner sobre la mesa. El problema es que los medios cubren lo ruidoso, lo doloroso, lo que vende, lo coyuntural… Y además, claro, hay muchos intereses en que las cosas no cambien. Ojalá nos apoyemos en los jóvenes de cuerpo y alma, quienes son los que menos condicionados están.

– Fuiste de los primeros que reaccionaron en el ambiente del surf, solicitando a los surfistas que no fueran al agua…

– Sí, claro, le pedí a la gente que dejara de surfear, que no fuera irrespetuosa e irresponsable. Algunos amigos me dijeron “vamos a surfear bien temprano, de noche” y les dije que no, que no tenía que ver con poder o no, sino con la solidaridad, con hacer lo que hay que hacer mientras hay mucha gente en las trincheras peleando por nosotros. No podemos ser el nene caprichoso que, a los gritos, pide su juguete, cuando el mundo se está viniendo abajo.

– ¿Y qué opinás de la decisión del gobierno argentino y de cómo se ha comportado la gente en su mayoría?

– Estoy contento con las medidas que, claramente, han priorizado la salud. El gobierno las tomó en tiempo y forma, mejor que muchas potencias como Estados Unidos, España, Italia y hasta Brasil, que negaron la pandemia y hoy lo pagan caro. No hay dudas, la cuarentena es la única vacuna y esto requiere de solidaridad. Hoy, quedarse en casa, es la diferencia entre la vida y la muerte. Y esto no es un ensayo, es la vida real. Esta es la lucha de nuestras vidas. Y por nuestras vidas. Ni más ni menos. Pero también habrá que atacar el tema económico para que, como consecuencia de esta cuarentena, no se destruya la economía. Si se rompe el tejido económico se llevará puesto el social. Por suerte, creo que el gobierno y la oposición lo tienen claro y las medidas estarán apareciendo. Todo lo digo desde mi postura sin banderías. Yo respeto decisiones buenas y critico las malas, sin importar el autor. Estamos todos en el mismo barco, tratando de pelear contra un enemigo silencioso. Tenemos que estar todos juntos y dejar de jugar a ver quiénes son los buenos y los malos.