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La Ciudad 23 de abril de 2020

El Scirocco pudo amarrar en el puerto: “Estamos preocupados pero tranquilos”

La embarcación que lleva a un tripulante con coronavirus recibió la autorización para ingresar a la ciudad. "Hubo un poco de amargura cuando nos enteramos", dice el capitán.

“Pasamos momentos de amargura desde que nos enteramos que Carlitos tiene el covid, pero aunque no baja la preocupación estamos tranquilos”. Sergio Bravo es el capitán del Scirocco, el hombre que manda a bordo del buque potero que hoy ingresó al puerto de Mar del Plata con un tripulante infectado de coronavirus.

“Yo mismo le di la noticia el martes después del mediodía y hubo un poco de amargura, pero de inmediato activamos los protocolos, lo puse en cuarentena y coordiné con la empresa el retorno a puerto”, dice el capitán de pesca, un hombre robusto, de 48 años, que asegura vivir una situación “nunca imaginada”.

En una entrevista exclusiva con LA CAPITAL, Bravo se muestra sereno, como si la vivencia por la que atraviesa junto a los otros 29 tripulantes no fuera extrema. Y lo explica con sencillez: “Estamos tranquilos porque tanto el muchacho que le dio positivo, como el jefe de máquinas que vino con él desde Hurlingham en remís, estuvieron aislados en sus camarotes. Además les tomamos la temperatura, no tienen fiebre, y aunque hubo un par de situaciones tensas, estamos tranquilos”, asegura.

La expedición de pesca del potero Scirocco había comenzado accidentada porque tras iniciar la labor en altamar un marinero sufrió una lesión importante que los obligó a regresar a rada para hacerlo descender. “Se cortó con una plomada la frente -explica- y no le pudimos parar la sangre. Incluso Carlitos, el infectado, lo atendió, le habló al lado, lo intentó curar… Cuando nos enteramos de que Carlitos había dado positivo nos preocupamos mucho, pero ahora sabemos que el marinero lastimado se hizo el testeo y el miércoles a la noche confirmaron que no tiene el covid. Eso nos calmó a todos bastante”.

El Scirocco está amarrado en el puerto de Mar del Plata desde la tarde de este jueves pero recién mañana a la mañana una comisión médica del SAME se presentará a iniciar el protocolo de atención.

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La noticia

El martes a las 13.30 el capitán Bravo recibió una comunicación desde la empresa Solimeno en la que le informaban que el primer oficial había dado positivo de covid. “Asimilé la noticia y lo llamé para comunicárselo. Lo tomó con amargura y preocupación, pero al no tener síntomas fue un poco más relajado”, recuerda Bravo.

El buque estaba a 170 millas al sureste de Mar del Plata y el capitán llamó a la tripulación para virar al tiempo que le informaba sobre el caso. “Carlitos” es la segunda autoridad del barco, por lo tanto no está en contacto directo con toda la tripulación. Hace el relevo y generalmente está apartado. Sin embargo, los tripulantes se alarmaron porque en el inicio del viaje el primer oficial dio la charla habitual de seguridad, higiene y procedimientos de emergencia.

El capitán Bravo tranquilizó a los 27 miembros restantes a bordo y, tras terminar de descargar, se inició la limpieza con lavandina de la cubierta superior, los baños, los pasillos, el camarote, el comedor e incluso ordenó al cocinero que pusiera todo los utensillos en lavandina. “Hubo un muchacho -cuenta algo decepcionado- que es la primera vez que navega que habló que acá no había medidas de higiene, no lo puedo entender. La empresa antes de salir nos dio alcohol en gel, alcohol líquido en botellitas de medio litro y teníamos barbijos. Incluso algunos se hicieron otros de tela”.

El Scirocco permaneció más de un día fondeado frente a la costa local y el capitán Bravo pidió que se los abasteciera de más insumos de higiene porque “no sabíamos cuántos días íbamos a estar en esa situación”.

Respecto a la posibilidad de un contagio masivo, Bravo asegura que ellos mismos hicieron una evaluación a partir de algunos datos. “Obvio que es nuestra manera de sacar probabilidades y nada más, pero si el chico golpeado no se enfermó, porque sabemos que le dio negativo, y si la familia de Carlitos, no tiene nada, y como acá no estamos nunca todos juntos, no comemos juntos, creemos que son bajas. Estamos calmados”, se arriesga.

“En la foto soy el gordito, pero si querés poner robusto, poné”, dice el capitán Bravo y larga una carcajada. “¿Si perdimos el humor? Para nada, hubo momentos difíciles, aunque nos llevamos bien y estamos viviendo esta situación tan extraña todos juntos”.