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Policiales 28 de mayo de 2026

Hace 25 años la aparición de un puma ponía en vilo a Mar del Plata

El 28 de mayo de 2001, un ejemplar de este animal salvaje apareció en plena zona urbana de la ciudad y desató una situación tan insólita como caótica. Vecinos encerrados, patrulleros, cazadores, veterinarios y hasta curiosos lo persiguieron durante horas.

La escena parecía salida de otro lugar y de otro tiempo. Un puma suelto entre las calles del barrio Villa Primera, saltando techos, escondiéndose entre patios y obligando a decenas de vecinos a encerrarse en sus casas mientras policías y especialistas intentaban atraparlo sin lastimarlo.

Hace exactamente 25 años, el 28 de mayo de 2001, Mar del Plata amanecía atravesada por una noticia insólita: un animal salvaje había aparecido en plena zona urbana y durante horas mantuvo en vilo a toda la ciudad.

El episodio comenzó durante la madrugada, cuando distintos llamados telefónicos alertaron sobre la presencia de un felino de gran tamaño en inmediaciones de Misiones y Brandsen. Al principio, muchos creyeron que se trataba de una exageración o de un perro de gran porte. Pero poco después ya no quedaron dudas: era un puma adulto que merodeaba entre viviendas, tapiales y galpones.

La situación generó rápidamente un operativo improvisado del que participaron efectivos policiales, personal de Defensa Civil, veterinarios y hasta cazadores convocados para colaborar con la captura del animal. Mientras tanto, los vecinos observaban todo desde ventanas y terrazas, con mezcla de miedo, fascinación e incredulidad.

Según reconstruían entonces las páginas de LA CAPITAL, el puma ingresaba y salía de patios internos, corría por techos y se ocultaba entre sectores arbolados. Cada nuevo avistamiento provocaba corridas y despliegues policiales en distintas cuadras del barrio.

En algunos momentos, el operativo pareció desbordado por la magnitud del episodio. Patrulleros atravesados en las esquinas, curiosos acumulados detrás de los cordones y decenas de personas intentando ver al animal convertían la búsqueda en una escena caótica.

Mario Deering, en ese entonces un nene de tan sólo 11 años, fue el único testigo presencial del puma. Entrevistado por LA CAPITAL, relató: “Yo me subí al paredón para jugar. Entonces lo vi; estaba acurrucado contra la medianera y al lado de las plantas. No lo podía creer entonces avisé a mi mamá”. El menor explicó también que “el perrito que tienen los dueños de la vivienda”, un can con mezcla de Collie, “no ladró”, presuntamente por miedo al animal.

Posible mascota de un insconciente

Nunca se supo cómo había aparecido el puma en dicho lugar. Juan Lorenzani, entonces titular de la Fundación Fauna Argentina, dio a entender que algún inconsciente lo había adoptado como mascota.

“No son animales para tener en cautiverio en una casa… No es lo mismo el comportamiento de un puma que si se tratara de un animal doméstico, como un perro”, manifestó el especialista. Y agregó: “Hay muchísimos comentarios sobre familias que tienen este tipo de animales en su casa. También hay comentarios de que cuando llega un momento y no los pueden controlar, en muchos casos, se llega el sacrificio del animal”.

El especialista mencionó en aquella jornada que “el puma es un animal que puede ser peligroso y que en en su vida salvaje está acostumbrado a caminar decenas de kilómetros por día”. “Acá hay que ver la responsabilidad de la gente que quiere tenerlos como mascota. Y no es así, se trata de animales que mantienen el instinto a pleno”, recriminó.

Y concluyó: “Cuando empiezan a desarrollarse comienzan a crear estos problemas, se ponen cada vez más salvajes, quieren irse. No son para estar en la ciudad, son animales para estar en un medio ambiente natural”.

Una ciudad paralizada

La aparición del puma monopolizó la conversación pública durante toda aquella jornada. Las radios transmitían en vivo las novedades y muchos marplatenses se acercaron hasta el barrio Villa Primera solamente para intentar observar al felino.

Finalmente, tras varias horas de persecución, el animal pudo ser reducido y retirado de la zona urbana. Aunque entonces existían distintas hipótesis sobre su origen, una de las versiones más fuertes indicaba que había permanecido en cautiverio y escapado de un predio privado.

El episodio quedó grabado como una de las historias más extrañas de la crónica policial y urbana marplatense. Porque durante un día entero, el peligro no lo despertó un delincuente armado o una banda de estafadores: surgió, silencioso, de un animal ágil y salvaje caminando entre calles de asfalto y casas bajas, en el corazón de un barrio más de la ciudad…