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Cultura 11 de junio de 2017

Leila Guerriero apuesta por mover la barrera de la crónica hasta la ciencia

Leila Guerreiro durante una entrevista con EFE en Bogotá, Colombia. Foto: EFE / Leonardo Muñoz.

por Gonzalo Domínguez Loeda

BOGOTA, Colombia.- La periodista argentina Leila Guerriero se desenvuelve con soltura en el género de la crónica, un estilo frecuentemente asociado en América Latina al conflicto y las historias más marginalizadas, pero ella apuesta por llevarlo hasta la ciencia y la innovación siempre con el pulso propio del género.

“Me parece que los periodistas narrativos tenemos una deuda grande con contar cosas de una manera que no sea ramplona, facilista, que no sea como historias de superación humana”, dijo Guerriero en una entrevista con EFE sobre las crónicas de ciencia, tecnología, innovación o educación que pueblan “Un mundo lleno de futuro“, libro publicado por Planeta y que ella coordinó.

En la obra, que fue patrocinada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), periodistas iberoamericanos como Arturo Lezcano, Juan Miguel Álvarez, Gabriela Alemán, Luján Román, César Bianchi, Juan Manuel Robles, Joseph Zárate, Sol Lauría, Miguel Prenz y Javier Sinay salen de los temas que abordan habitualmente.

“La América Latina que estamos acostumbrados a contar y al que están acostumbrados a ver desde afuera de la región es como una América Latina pobre, conflictiva, con cuestiones políticas y sociales”, comentó Guerriero.

La periodista reconoció que esa faceta de la región “existe y está ahí” pero cree que es necesario “ver el otro lado” sin llegar a hacer “crónicas optimistas o llenas de felicidad” que tratan temas no frecuentes pero que mantienen “el ritmo y la tensión dramática” que esos mismos periodistas le ponen a otros temas que incluyen conflictos, sangre o muertos.

Entre esas crónicas está, por ejemplo, una del colombiano Juan Miguel Álvarez, que narra la lucha tecnológica en el departamento caribeño de La Guajira por acceder al agua.

Es en ese tipo de casos donde Guerriero cree que los periodistas narrativos tiene una deuda grande, la de acercar con el mismo pulso una historia como esa al lector, igual que lo harían con otra acerca de conflicto.

El libro fue el que le dio la oportunidad de hacerlo y se lanzó al proyecto al considerar que así se zanjaba la deuda.

Superar las historias convencionales y enfocarse en una América Latina muchas veces invisible, considera Guerriero que supone “sacarse el chip de que cuando va a contar este tipo de historias se tiene (el periodista) que convertir en la madre Teresa de Calcuta”.

“Implica que el periodista se saque de la cabeza que va a tener que contar una historia buenista y si recorres la lista de cronistas en el libro te vas a encontrar un gran cronista policial como Javier Sinay, o a un tipo como Miguel Prenz, que hizo la historia de un torturador en la Argentina que (robaba bebés y) los derivaba a familias de militares” que dan el salto a ese tipo de historias, detalla.

Todos ellos siguen siendo los “periodistas furiosos” de siempre, sólo que enfocan esa cólera en historias menos frecuentes.

En el día a día, Guerriero reconoce que echa un poco en falta ese tipo de información en los diarios y recuerda un caso reciente, cuando un grupo de arqueólogos abrió la tumba de Cristo en la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén por primera vez en siglos.

“Y dije esto tiene que ser tapa de todos los diarios, primero porque dices ‘entonces era verdad’, pero además leías la nota y era como ‘cuernos, hay una épica ahí’ (…) es como si encuentran la tumba de Papa Noel y pasa por un sueltito (en los diarios)”, agrega.

Para ella la información sobre ciencia, innovación o tecnología está “muy sectorizada” y relegada a los suplementos y que considera que tiene “una calidad lírica” que debe ser exaltada.

“Cuando hablo con un tipo que estudia la teoría de cuerdas o los agujeros negros tienen una lírica en el lenguaje con que te lo explica”, asevera antes de reconocer que “no puede tener la claridad de quienes siguen los temas en el día a día y al dedillo”.

Por ello deben ser cuidados pero considera que “se podrían hacer cosas mejores” para fascinar a los lectores.

“En el fondo está el gusto por contar estas historias y tiene detrás una responsabilidad, si cuentas bien una historia la va a leer más gente y se va a sentir tocada. Si el diario te puede resultar más emocionante de lo que es, ¿por qué no?”, concluyó.

EFE.