Los goles de Messi que taparon el duro dato de la desocupación y el fin de Adorni aprovechado al máximo por el PRO
Todos los entretelones de lo que es noticia en Mar del Plata.
El lunes 22 fue un día demasiado cargado para Mar del Plata. Messi marcaba dos goles ante Austria y la Argentina avanzaba a los dieciseisavos de final del Mundial. Además, a metros del skatepark de la costa, un micro destrozaba una vida de 18 años. En el medio de ese vendaval, el Indec publicó un dato que pasó casi sin registro: la desocupación en Mar del Plata trepó al 9,3% en el primer trimestre del año. Un salto de 3,3 puntos porcentuales en doce meses. Del 6% al 9,3%. En números concretos: de 20 mil personas sin trabajo a 32 mil. Y la paradoja que lo hace todavía más duro: estamos hablando del primer trimestre, que históricamente es el más favorable para la ciudad. El que incluye la temporada. El que, si algo salva los números, es el verano. Salvo que este verano no salvó nada.

El peor verano desde la pandemia —130 mil visitantes menos que en 2025, fuerte merma en el consumo per cápita— ya se había anticipado. Ahora el Indec lo confirma con fría precisión estadística. Como bien lo señaló Ramiro Melucci el domingo en el panorama político de LA CAPITAL, el Indec no entregaba un primer trimestre así desde 2021, cuando en plena pandemia se había medido 9,4%. Y hace apenas tres años, el municipio festejaba el piso histórico para ese período: 4,9%. Desde entonces, prácticamente se duplicó. La media nacional quedó en 7,8%. Mar del Plata la superó por 1,5 puntos. Y eso en el trimestre bueno. Pero el dato de desocupación es apenas la punta del iceberg. La subocupación llegó al 10,5%. Y la tasa de ocupados que buscan otro trabajo —porque con el que tienen no les alcanza— trepó al 12,3%, con 43.000 marplatenses en esa situación. “Sumás todo eso y tenés un mercado laboral que cruje por todos lados”, graficaba una de las máximas autoridades de la CGT.

El presidente de la UCIP, Blas Taladrid, lo dijo sin rodeos: las peores mediciones de desocupación en Mar del Plata llegan en invierno. El primer y el cuarto trimestre son históricamente los más favorables. Lo que acaba de medir el Indec es el piso. Lo que viene puede ser peor. La crisis del sector pesquero golpea el entramado portuario. La industria textil —con firmas como Mauro Sergio ejecutando despidos— agrava el panorama. Y la eventual eliminación del régimen de Zona Fría le restaría a la ciudad unos 30 mil millones de pesos anuales de consumo. El lunes 22, Mar del Plata tuvo los goles de Messi, una tragedia y un número que duele. El problema es que el número va a seguir ahí cuando el Mundial termine.

No hacía falta ser un avezado lector de la política para advertir que el reloj de Manuel Adorni había empezado a correr mucho antes de que presentara la renuncia. Cuando Javier Milei lo sentó en el sillón de la Jefatura de Gabinete, en noviembre de 2025, Mauricio Macri torció el gesto. Nunca creyó que el vocero, más cómodo frente a un micrófono que administrando el poder, estuviera preparado para semejante responsabilidad. El tiempo, según el expresidente, terminó dándole la razón. El viernes, recién aterrizado en Mar del Plata tras un fugaz regreso desde Estados Unidos —donde siguió el Mundial y hasta volvió rápidamente para presenciar el partido entre Argentina y Jordania—, Macri convirtió a la ciudad en el centro de gravedad del PRO. En La Normandina reunió a la plana mayor del partido, relanzó su gira “El Próximo Paso”, se mostró rodeado de intendentes, legisladores y dirigentes bonaerenses y dejó un mensaje que sonó tanto hacia adentro como hacia la Casa Rosada: el PRO estaba dispuesto a recuperar identidad propia y ya no se mostraba dispuesto a pagar costos ajenos.

Y cuando llegó el momento de hablar de Adorni, no hubo eufemismos. Confirmó que el PRO acompañaría la interpelación en el Congreso y disparó una frase que terminó de aislar políticamente al jefe de Gabinete: “Mantener a Adorni destruye el cambio”. A esa altura, el destino del funcionario parecía escrito. Milei, que durante meses había resistido todas las presiones, terminó aceptando una salida que buscó presentar como voluntaria, aunque en la política las renuncias suelen tener bastante menos de espontáneas de lo que indican los comunicados oficiales. Ahora, sin el paraguas del cargo, Adorni deberá afrontar el capítulo más incómodo: responder ante la Justicia por las investigaciones que precipitaron su caída y explicar las decisiones que terminaron convirtiéndose en el principal dolor de cabeza de un Gobierno que había hecho de la superioridad moral una de sus principales banderas.

—Es el bombero.
La definición salió casi naturalmente durante el almuerzo del sábado, después del encuentro de la Federación Universitaria del Río de la Plata (FURP) en Mar del Plata. El diputado nacional que la pronunció no necesitó agregar el nombre. Todos entendieron que hablaba de Diego Santilli. No es para menos. En pocos meses, el “Colorado” reemplazó a José Luis Espert como cabeza de la lista de diputados nacionales y ahora fue convocado por Javier Milei para hacerse cargo de la Jefatura de Gabinete tras la salida de Manuel Adorni. Cuando el oficialismo entra en crisis, el teléfono suena y del otro lado aparece Santilli.
La explicación excede la buena relación personal con el Presidente. Santilli es uno de los pocos dirigentes capaces de tender puentes entre La Libertad Avanza y el PRO, un equilibrio que hoy vale más que cualquier discurso. Para Macri es una garantía política; para Milei, un administrador con experiencia; para ambos, alguien que puede ordenar cuando el tablero amenaza con desarmarse. Pero todo rescate tiene un costo…

Hasta hace unas semanas, Santilli aparecía como el candidato cantado para disputar la gobernación bonaerense por la alianza entre libertarios y macristas. La nueva responsabilidad abre una incógnita. ¿Podrá recorrer la provincia mientras administra las urgencias cotidianas del Gobierno? ¿O terminará sacrificando su proyecto personal para sostener el de Milei? “En política, los bomberos suelen convertirse en héroes cuando apagan el incendio. El problema es que, mientras están ocupados con las llamas ajenas, muchas veces terminan viendo cómo se consume su propio futuro”, refería un dirigente social de Río Negro que participó del cónclave de la FURP, el encuentro federal reunió a becarios de todo el país con referentes nacionales del sector público y privado. Hubo charlas del senador provincial Guillermo Montenegro, del senador nacional Maximiliano Abad acompañado por el diputado provincial Diego Garciarena, del ex diputado nacional y consultor en desarrollo local y gestión de ciudades, Fabián Quetglas, de la vicerrectora de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Marina Sánchez Herrero y un panel de intendentes con Emiliano Durand (Salta) y Juan Ibarguren (Pinamar), con faltazo de Agustín Neme. “El encuentro fue un éxito”, definió con satisfacción, a la hora del cierre, el presidente de la FURP, Francisco Quintana, en informal diálogo con los marplatenses Hernán Vela, la periodista Valería Schapira y los funcionarios municipales Mariano Bowden (Envisur), Fernando Rizzi (Educación) y Francisco Taverna (Cultura) en uno de los salones de Torre de Manantiales.

La renuncia de Adorni fue la “crónica de una muerte anunciada” que deja mucho también para el análisis político. Hay una paradoja que empieza a tomar forma en la Casa Rosada. Mientras el PRO parece cada vez más lejos de volver a disputar la Presidencia con un candidato propio, nunca estuvo tan cerca del poder libertario. La llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete terminó de confirmar una tendencia que venía consolidándose silenciosamente: los principales despachos del Gobierno comenzaron a poblarse de dirigentes amarillos, sin necesidad de que el PRO haya ganado una elección desde que Javier Milei llegó al poder. Cristian Ritondo terminó de sincerar el nuevo esquema. “No somos los protagonistas del 2027”, dijo. La frase puede parecer una renuncia, pero en realidad describe una estrategia. El PRO, al parecer, ya no busca encabezar; busca influir. Renuncia al cartel principal para quedarse con los camarines. La lógica es sencilla. Si Milei mantiene el rumbo económico y conserva competitividad electoral, no tiene sentido desafiarlo. “Saldríamos a pescar ellos y nosotros en la misma pecera”, reconocen encumbrados dirigentes amarillos. En consecuencia, resulta mucho más rentable integrar la coalición oficialista, administrar ministerios, ocupar la Jefatura de Gabinete y compartir las decisiones centrales del Gobierno que embarcarse en una interna que podría fracturar al oficialismo.

Paradójicamente, el partido que nació para disputar el poder terminó encontrando una forma de ejercerlo sin necesidad de conquistarlo en las urnas. El desembarco de Santilli también deja otra señal. La salida de Manuel Adorni de la carrera por la Jefatura de Gabinete representa mucho más que un cambio de nombres. Reduce todavía más el espacio de los libertarios puros dentro del Gobierno. Salvo el inalterable triángulo de hierro —Javier Milei, Karina Milei y Santiago Caputo— cuesta encontrar figuras de máxima responsabilidad que provengan exclusivamente de La Libertad Avanza. La administración libertaria se fue transformando, casi sin admitirlo, en un gobierno donde el PRO ocupa cada vez más casilleros decisivos. Más coalición que nunca. Queda otra incógnita hacia 2027. ¿Qué hará Patricia Bullrich? Si Milei logra estabilizar la economía y decide buscar la reelección, difícilmente tenga margen para construir una candidatura presidencial propia. Su destino político parece depender, en buena medida, de que el Presidente no compita por un nuevo mandato. Un escenario que hoy luce lejano.

Mientras tanto, la coalición entre el PRO y La Libertad Avanza atraviesa probablemente su momento de mayor solidez institucional. Con una contradicción llamativa: Mauricio Macri y Javier Milei prácticamente no mantienen diálogo desde hace meses. La política argentina suele ofrecer estas ironías. Los partidos pueden fusionarse antes que sus líderes. Las estructuras pueden convivir aunque sus jefes apenas se hablen. En los pasillos del poder, incluso, aseguran que Milei responsabiliza en conversaciones reservadas tanto a Macri como a Bullrich por la salida de Manuel Adorni, después de la sucesión de explicaciones que —según el Presidente— terminaron haciendo insostenible su continuidad. El dato no modifica la fotografía principal. Mientras las diferencias personales persisten, el PRO continúa ocupando espacios cada vez más relevantes dentro del Gobierno. Tal vez Ritondo haya dicho más de lo que parecía cuando afirmó que el PRO no será el protagonista de 2027. Porque, visto desde la Casa Rosada, el partido amarillo ya encontró una forma bastante más cómoda de ejercer el poder: gobernar sin cargar con el costo de ser el dueño de la lapicera.
Lo más visto hoy
- 1Quebró su prisión domiciliaria más de 100 veces y fue detenida en la calle « Diario La Capital de Mar del Plata
- 2Detienen a polémico empresario tras siete allanamientos en Mar del Plata « Diario La Capital de Mar del Plata
- 3Justicia Penal para Marruecos « Diario La Capital de Mar del Plata
- 4El plan de reciclaje que convirtió a la teoría en una práctica cotidiana « Diario La Capital de Mar del Plata
- 5El estreno de ‘La Odisea’ de Christopher Nolan anima las reediciones del clásico de Homero « Diario La Capital de Mar del Plata
