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La Ciudad 9 de agosto de 2026

Marcelo Sain: “La política decidió hace muchos años darle el manejo de la seguridad a la policía”

El ex ministro de Seguridad de Santa Fe, Marcelo Sain, analizó la escalada de violencia en Mar del Plata, atribuyó el crecimiento de los robos al deterioro social, cuestionó las recetas de "mano dura", reivindicó un antiguo modelo de gestión local y propuso avanzar hacia una descentralización de la seguridad preventiva.

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Para Marcelo Saín, en materia de seguridad, los municipios pueden tener un papel mucho más importante del que hoy les asigna el esquema institucional.

 

La sucesión de robos violentos, homicidios y hechos que volvieron a instalar la inseguridad en el centro del debate en Mar del Plata motivó un extenso análisis del ex ministro de Seguridad de Santa Fe, Marcelo Sain, quien dejó fuertes definiciones sobre la realidad local y nacional. Durante una entrevista con Agenda Real, el programa de streaming de LA CAPITAL y Canal 8, el especialista vinculó el crecimiento de los delitos predatorios con el deterioro económico y social, cuestionó el funcionamiento del sistema de seguridad y advirtió que la dirigencia política sigue evitando una discusión de fondo.

“Está largamente comprobado que cuando tenés un fortísimo deterioro económico y social, donde se rompen los lazos básicos de contención, siempre crecen los delitos predatorios, los robos y los robos violentos, fundamentalmente en la vía pública”, explicó.

Para Saín, los robos que hoy conmocionan a ciudades como Mar del Plata no responden necesariamente a organizaciones criminales sofisticadas, sino a un fenómeno mucho más extendido.
“Quien roba en la vía pública no es un ladrón profesional. Generalmente es una persona que sale al boleo a buscar una víctima. Eso sensibiliza muchísimo porque cualquiera puede ser la víctima”, sostuvo.

A esa sensación de inseguridad, agregó, se suma un fenómeno relativamente nuevo: la enorme visibilidad de estos delitos. “Antes muchas cosas no se veían. Hoy hay cámaras de seguridad por todos lados y eso hace que la sociedad observe permanentemente una realidad que ya existía”, comentó.

El ex ministro también cuestionó uno de los indicadores que habitualmente utilizan los gobiernos para evaluar la seguridad. “Los gobiernos muestran que bajan los homicidios y dicen que bajó la inseguridad. No. El contexto social de los últimos años hizo crecer fuertemente los delitos predatorios”, afirmó.

En ese sentido, aclaró que no existe una relación automática entre pobreza y delito. “Esto no significa que los pobres salen a robar”, remarcó. Y sostuvo que detrás del fenómeno existe una compleja combinación de deterioro económico, ruptura de los vínculos comunitarios y expansión del narcomenudeo.

“Hay mucho narcomenudeo y está íntimamente vinculado a fenómenos invisibilizados. Existe una población de clase media y alta que consume drogas, pero las usinas de comercialización están en los barrios populares”, explicó.
Según su mirada, ese circuito ilegal funciona gracias a un sistema de complicidades.

“Hay una connivencia muy grande de la policía porque ahí existe una fuente enorme de recursos tanto para la institución policial como para el mundo criminal”, expresó.

Saín aclaró que mientras ese mercado ilegal funciona sin violencia suele permanecer fuera del debate público.
“Cuando eso se desarrolla sin enfrentamientos entre bandas nadie habla del tema porque permanece invisibilizado.

El problema aparece cuando ese equilibrio se rompe y estallan hechos de violencia extrema, como ocurrió en Rosario”, señaló.

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A partir de ese diagnóstico, el ex ministro apuntó directamente al funcionamiento del sistema de seguridad argentino. “La política decidió hace muchísimos años darle el manejo de estas cosas a la policía”, afirmó.

Según explicó, durante décadas los distintos gobiernos terminaron delegando en las fuerzas de seguridad la administración cotidiana del territorio.

“La Policía Bonaerense tiene un enorme control territorial y un capital institucional muy importante. Pero en algún momento ese sistema se quiebra y aparecen estos estallidos que hoy estamos viendo”, sostuvo.
A su entender, cuando distintos hechos violentos coinciden en pocos días, como ocurrió recientemente en Mar del Plata, se genera un escenario de fuerte impacto social.
“Son hechos que muchas veces no tienen relación entre sí, pero cuando se producen en una misma semana y la sociedad siente que el Estado no responde, se genera un caldo de cultivo muy complejo”, analizó.

El esquema de Pulti y el
rol de los intendentes
Consultado específicamente sobre la ciudad, Sain sorprendió al reivindicar el esquema de seguridad implementado durante la gestión de Gustavo Pulti.

“Mar del Plata había logrado fortalecer mucho la gestión de la seguridad pública. Había un muy buen sistema de conducción, un muy buen mapeo criminal y una gran capacidad de gestión sobre la policía”, recordó.
Según explicó, aquella experiencia fue posible gracias a un acuerdo político entre el municipio y la Provincia que permitió transferir buena parte de la conducción operativa al gobierno local.

“Habíamos logrado una suerte de municipalización de la conducción policial y eso funcionó bien”, resumió.
A su entender, esa experiencia demostraba que los municipios pueden tener un papel mucho más importante del que hoy les asigna el esquema institucional.

“El intendente es quien conoce el territorio, quien recibe todos los días los reclamos de los vecinos y quien puede construir un diagnóstico mucho más preciso de lo que ocurre en cada barrio”, sostuvo.

Sin embargo, consideró que ese modelo fue abandonado. “Después vino la derecha y barrió con todo eso. Se privilegió el discurso de la mano dura porque da resultados electorales, no porque resuelva el problema del crimen”, afirmó.
Incluso aclaró que su observación no apunta contra personas sino contra una determinada concepción de la seguridad.

“La policía de la mano dura es la misma policía que hoy pierde el control del territorio. No es otra policía ni se fortalece por repetir ese discurso”, dijo.

Para Sain, una de las principales fallas del sistema actual es la distribución de responsabilidades entre Nación, Provincia y municipios.
“El municipio culpa a la Provincia, la Provincia culpa a Nación y Nación manda algunos gendarmes cuando las papas queman. Así no se resuelve nada”, sintetizó.

Por eso insistió en la necesidad de avanzar hacia un proceso de descentralización. “No hay forma de coordinar entre esos tres niveles de gobierno. La única alternativa es fortalecer a los municipios”, afirmó. Y agregó una definición que apunta directamente al debate político local. “El responsable que está todos los días ahí es el intendente. Además, la gente ya descentralizó esa responsabilidad.” Según explicó, ningún gobernador puede administrar cotidianamente la realidad de cada ciudad.
“El gobernador no puede gestionar el día a día de Mar del Plata, ni de La Matanza, ni de San Isidro. Eso lo puede hacer mucho mejor un intendente”, expresó.

Para ello propuso transferir la conducción de la seguridad preventiva. “El poder político tiene que construir el diagnóstico criminal y decirle a la policía cómo desplegar los recursos. No puede ser al revés”, amplió.
También relativizó las respuestas coyunturales que suelen anunciarse después de cada crisis. “Que Nación mande treinta gendarmes sirve de muy poco si no existe un diagnóstico criminal construido por el poder político”, afirmó.

Reformar la Bonaerense

Saín también rechazó la idea de que la solución pase por crear una nueva fuerza policial. “Sí se puede reconvertir la Policía Bonaerense”, respondió cuando fue consultado sobre los recientes casos de corrupción que involucraron a jefes policiales en Mar del Plata.

A su entender, el camino pasa por descentralizar las estructuras operativas y acompañar ese proceso con mayores recursos. “No podés pretender una buena policía pagando salarios de 800 mil pesos y obligando a los efectivos a trabajar sesenta horas semanales para completar un ingreso digno”, sostuvo.

En ese contexto recordó la transformación de la policía de Nueva York durante la década del noventa.
“La policía de Nueva York era un desastre. Lo que cambió fue una decisión política de hacerse cargo del problema”, explicó. “No existe una verdadera policía judicial”, aseguró.
Según explicó, gran parte de las investigaciones siguen dependiendo de la información que producen las propias fuerzas policiales. “La Justicia termina siendo un apéndice de la policía”, resumió.

Pero una de las definiciones más contundentes llegó al hablar del financiamiento de la fuerza. “Gran parte de la Policía Bonaerense se financia con dinero que extrae del mundo criminal”, afirmó. Y añadió que ese es uno de los debates que la política evita abordar.

“Todo esto hay que ponerlo arriba de la mesa y discutirlo seriamente”. También sostuvo que las investigaciones suelen avanzar sobre los sectores más vulnerables, pero encuentran mayores resistencias cuando afectan intereses económicos importantes.

“Cuando hacés un allanamiento en un barrio popular no llama nadie. Cuando entrás a una financiera o a un circuito de lavado de dinero empiezan a sonar todos los teléfonos”, ejemplificó.

Sobre el final de la entrevista con Agenda Real, Sain dejó una reflexión que excede la coyuntura de Mar del Plata y apunta al funcionamiento de la política argentina. Según dijo, la seguridad sólo ocupa el centro de la escena cuando ocurre una crisis de gran impacto.

“Después de cada estallido se apaga el incendio y nadie vuelve a discutir el tema. Dentro de seis meses ocurre otro hecho grave y volvemos a empezar”, lamentó.

Consultado sobre si observa voluntad política para impulsar cambios de fondo, fue tajante. “No tengo expectativas porque la política ni siquiera está discutiendo estos temas en la trastienda.” Y concluyó con una frase que resume el eje de todo su diagnóstico. “La política siente que con la inseguridad paga muchos costos y no obtiene ningún beneficio. Por eso no tiene incentivos para meterse seriamente en el problema”, resaltó finalmente