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Cultura 7 de octubre de 2019

Silvia Ferragine: “En la narración escénica se ponen en juego aspectos del teatro”

La distinguieron por su trabajo como narradora, una disciplina que abrazó en la década del '90 y con la que creó propuestas para las infancias y para el público adulto. Aseguró que en Mar del Plata "la actividad crece como en el resto del país".

Silvia Ferragine, distinguida con el Premio Teatro del Mundo.

“Crecí escuchando cuentos”, recuerda Silvia Ferragine. Y encuentra en ese impulso que recibió en la primera infancia la explicación a por qué dejó de lado a la actriz para nutrir a la narradora. “Mi abuela paterna y mi padre son narradores espontáneos. En el caso de mi abuela, nos narraba, a mi hermana y a mi cuentos de tradición oral, en sus versiones originales. En el caso de papá, es un narrador siempre dispuesto a contar historias, con la riqueza de los personajes y situaciones de pueblo chico y rurales”, repasa a LA CAPITAL, después de confesar la “enorme satisfacción” por el reconocimiento que acaba de recibir: el Premio Teatro del Mundo por su labor en la narración oral.

“El premio reconoció mi actividad en la narración oral y en la narración oral escénica a través del tiempo. En mi ciudad me han reconocido como actriz varias veces, pero es la primera vez que recibo un premio por mi desempeño en la narración”, expresó Ferragine, quien a lo largo del tiempo logró destacarse en muchísimos espectáculos de esta índole. Incluso fusionó esa disciplina con la música, en “Mal de amores” por ejemplo, un espectáculo que realizó junto al músico Oscar “Gato” Moyano y que pudo verse este año.

Además de esa propuesta, pasaron El lugar donde sueñan las flores (1997), Cuentos y cantos (1998/99), Sapos y ratones (2000/01), La carne de las palabras (2000), Sapos y ratones cuentos a montones (2003/2004), Ficcionario (2005), La fiesta del barril (2005), Pompón y Barrilete (2006), Pueblito, mi pueblo (2007), Cuentos maravillosos (2009), Calacachumba (2010) y Racatachúm chúm chúm realizado en 2015 y repuesto durante este año.

Con estos espectáculos, no solo buscó captar la atención de las infancias. Tal como ocurre en Buenos Aires y en otras ciudades con gran movida en la narración, creó propuestas destinadas al público adulto. Y en paralelo, se desempeñó al frente del Club de Abuelos Narradores, un programa municipal del que ya se jubiló y que sigue en actividad.

– ¿Cómo desembarcaste en la narración?

– En 1991, ya siendo actriz y docente de teatro egresada de la Emad (Escuela Municipal de Arte Dramático) y habiendo sido acreedora de una de las cuatro becas externas que entregaba el Fondo Nacional de las Artes para perfeccionarme en el Roy Hart Theatre de Francia, fui convocada para ser capacitada en narración oral por María Rosa Solsona, quien se había formado en el Instituto Summa, y por María Adelia Díaz Ronner en Literatura infantil. La capacitación era para ser la titular del Club de Narradores, que luego sería el Club de Abuelos
Narradores.

– De ser narradora a estar al frente de los Abuelos Narradores, ¿cómo fue ese proceso?

– Al principio El Club de Narradores, integrado por docentes, bibliotecarios y adultos mayores era un grupo pequeño al que capacité con el fin de narrar cuentos a niños y niñas en los jardines municipales. Luego, ya siendo Club de Abuelos Narradores, el grupo fue muy numeroso y también realicé su capacitación para narrar cuentos en jardines y escuelas públicas de la ciudad. Además con el Grupo del Sur, integrado por María Adelia Díaz Ronner, Adriana Ferragine y yo, al que luego se sumaron los abuelos, organizamos cinco Jornadas Nacionales de Narración Oral, a las que invitamos no sólo narradores referentes a nivel nacional, sino también a pensadores e investigadores en el campo de la palabra y el lenguaje. La experiencia culminó con la escritura del libro “Club de abuelos narradores, 25 años”. Fue una etapa muy importante de mi vida, en la que conocí gente muy valiosa, con quienes desarrollamos una prolífica actividad artística social.

– ¿Cómo ves a la disciplina de la narración hoy?

– Veo que la actividad crece como en el resto del país. Cada vez más, surgen festivales, encuentros, jornadas que posibilitan el enriquecimiento e intercambio. Yo no veo diferencias en la disponibilidad del público para asistir a las variadas propuestas artísticas. Creo que sería interesante contar con medios oficiales, o que la gestión cultural invirtiera en pautas publicitarias para una mejor y mayor difusión de las actividades artísticas locales.

– En Mar del Plata se hace Cuentamares, actividad que va por la tercera edición, ¿eso marca el crecimiento de la actividad?

– Por supuesto. Es una ocasión de encuentro y enriquecimiento y la oportunidad de escuchar a grandes narradores y narradoras extranjeros.

– ¿Qué te aporta la narración, qué la actuación?

– Son disciplinas diferentes, aunque en la narración escénica se ponen en juego aspectos del teatro. Para mi es indispensable expresarme a través de actividades artísticas. En este momento, la narración es el lenguaje que elijo para expresarme. Me ha dado grandes satisfacciones: la narración es un camino de construcción, de búsqueda y de perfeccionamiento que me alimenta, y que no sólo no se agota, sino que me propone nuevos desafíos.