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Policiales 19 de junio de 2019

Sobreseen a un hombre que mató a otro en la puerta de un boliche

En la Nochebuena de 2018, Mariano Urtiaga (38) atacó a los tiros el frente del boliche Luna. El hijo del dueño, autorizado para portar armas, disparó dos veces y uno de los proyectiles mató a Urtiaga. La Justicia demostró que obró en defensa propia y de terceros.

Mariano Urtiaga en el Peugeot 308.

Sebastián Sosa (38), el hombre que en la última Nochebuena mató de un disparo a un cliente del boliche Luna, propiedad de su padre, fue sobreseído por la Justicia tras establecerse que actuó amparado en la legítima defensa suya y de terceros.

El juez de garantías Daniel De Marco aceptó el pedido del fiscal Juan Pablo Lódola, quien había presentado un informe basado no solo en las cámaras de seguridad sino también en testimonios y, principalmente, en las conclusiones de la Policía Científica.

Estos peritajes indicaron que Sosa mató a Mariano Urtiaga (46) de un disparo cuando intentó protegerse y proteger a al menos cuatro personas. Es que en dos secuencias distintas Urtiaga había disparado contra la puerta del boliche sito en Independencia entre Juan B. Justo y Larrea.

Pese a que Sosa, con la defensa de Sergio Sosa Ortega, fue detenido y que tanto Lódola como De Marco se habían puesto de acuerdo para mantenerlo en prisión preventiva -luego al avanzar las pericias lo excarcelaron- la investigación pudo revertir ese estado procesal y echar luz sobre los sucesos acontecidos entre las 4 y las 4.30 de la madrugada del 25 de diciembre.

Todo se inició en aquella Nochebuena cuando Urtiaga, en estado de embriaguez y tras haber consumido cocaína, intentó sobrepasarse con una empleada del boliche Luna. Ese incidente derivó en su expulsión del lugar. De ello se encargaron los custodios.

Indignado por lo que debe haber entendido como una injusticia o una vergüenza, Urtiaga se fue hasta su automóvil Peugeot 308 y tomó una pistola Bersa Thunder calibre 22, que no estaba registrada a su nombre. A 16 minutos de haber sido echado del boliche, Urtiaga detuvo el auto a metros de la entrada, descendió y realizó, desde la vereda, efectuó varios disparos contra el frente del lugar. Algunas personas que estaban allí debieron protegerse y uno de los proyectiles impactó a una altura de 1,70 metros, junto a la cabeza de un hombre.

Al advertir el ataque, Sosa salió armado y un par de minutos después reapareció el automóvil conducido por Urtiaga. Conduciendo a baja velocidad, Urtiaga volvió a disparar entre 2 y 4 veces más.

Mariano Urtiaga.

Mariano Urtiaga.

Tanto su testimonio, como el de las demás personas que estaban allí y la secuencia fáctica virtual por la Policía Científica, la que analizó trayectoria de los disparos y consecutividad, confirmó que Sosa empujó a una pareja para el interior del boliche y antes de cerrar la puerta (los disparos de Urtiaga podían alcanzar la pista de baile) accionó en doble tap su Glock 9 milímetros. Uno de los proyectiles impactó en la carrocería del Peugeot y el otro en la cabeza de Urtiaga.

El automóvil siguió su recorrido hasta estrellarse contra otro vehículo, del otro lado del cruce de Independencia y Juan B. Justo.

En un principio se creyó que Urtiaga estaba desvanecido producto del choque e incluso los médicos de una ambulancia que acertaba a pasar por allí, lo subieron y recién en el trayecto al HIGA descubrieron que tenía una herida de arma de fuego.

Para el fiscal Lódola, desde que comenzó a sustanciarse la investigación, la figura de la legítima defensa estuvo presente como una gran posibilidad. No obstante, debió detener a Sosa e imputarlo del homicidio agravado por el uso de arma hasta tanto se conocieran los informes balísticos y otras conclusiones científicas.

El pasado viernes la Justicia de Garantías resolvió que Sosa había actuado bajo la excepción de la legítima defensa y dictó su sobreseimiento. Trascendió que no hubo oposición a este fallo de parte de la familia de Urtiaga.