Un taller de poesía y collage invita a abrir la mirada, jugar y crear en comunidad
La propuesta coordinada por Carolina Peleretegui combina el lenguaje escrito y el visual para explorar otras formas de experimentación poética. Se realiza en Lina Club Cultural / Fervor Libros.
El taller de poesía y collage coordinado por Carolina Peleretegui se realiza en Lina Club Cultural / Fervor Libros.
El lenguaje poético también puede presentarse en imágenes. Así lo demuestra el taller de poesía y collage coordinado por la escritora y docente Carolina Peleretegui en Lina Club Cultural, donde también funciona la librería Fervor.
Cada encuentro propone acercarse, mediante distintas consignas, a la obra de un poeta o una poeta para, a partir de sus palabras, entrar en lo que Peleretegui define como un “estado de poesía”. Después, las imágenes se convierten en herramientas para continuar ese diálogo por otros medios.
“Para mí el estado de poesía es un estado de observación permanente. Una especie de meditación, de conciencia plena. Observar la belleza de todo lo que nos rodea que está ahí, esperando ser descubierta. Creo que para entrar en ese estado es preciso poner los sentidos en juego, sobre todo la escucha y la observación. Oír la lectura de un poema y dejarnos atravesar por lo que nos resuena es el principio de lo que va a ser nuestra obra”, explica la docente.
El taller dura dos horas y en cada encuentro se destinan aproximadamente 10 o 15 minutos a la lectura de un poeta. Luego, Peleretegui propone consignas y técnicas que permiten comenzar a trabajar con el collage. Los materiales están a disposición de los participantes: revistas viejas, enciclopedias, mapas, telas, distintos tipos de papeles, texturas y herramientas de corte.
“En la diversidad de material creo que está la libertad de elegir”, señala.
La propuesta no requiere experiencia previa, ni en poesía ni en artes visuales. “Es importante resaltar que para ser parte del taller solo es necesario estar dispuesto/a a abrir los sentidos, observar y transformar en collage todo lo bello que nos rodea”, destaca Peleretegui.
“Si afinamos la mirada de lo que nos rodea, la poesía está ahí, en todas partes y no es solo palabras escritas”.
Un poema hecho de fragmentos
Para Peleretegui, el vínculo entre poesía y collage no aparece solo como una relación entre texto e ilustración.
“Me interesa lo fragmentario, los restos, los recortes, lo que no fue pensado para durar. Ahí encuentro la potencia del collage. Cruzar la palabra y la imagen, no como ilustración sino como diálogo. Una no quiere explicar a la otra y, sin embargo, se necesitan. Pienso que la poesía está en todo lo que nos rodea y que no es sólo palabras escritas. Cuando hacemos collage después de leer poesía, a cada uno le queda resonando algún verso en particular (o todo el poema) y su interpretación es única como únicos somos cada uno de nosotros”, comparte en diálogo con este medio.
La docente llegó a esa combinación durante la pandemia: “Soy una lectora apasionada de la poesía. Además, escribo. En tiempos de pandemia no podía escribir porque estaba muy asustada, así que empecé a jugar con revistas que tenía guardadas y a hacer collages para distraerme, siempre leyendo poemas de otros escritores que usaba como inspiración para crear. Desde ahí no pude parar y el collage se volvió una manera de acompañar y dialogar con la poesía”.
En los encuentros en Lina Club Cultural fueron apareciendo poetas clásicos y contemporáneos, como Walt Whitman, Federico García Lorca, Mary Oliver, Wislawa Szymborska, Susana Thénon y Roberta Iannamico, entre muchos otros.
A partir de esos textos, cada participante construye una respuesta visual propia. Y en ese proceso pueden surgir relaciones que no estaban presentes durante la lectura inicial.
“El collage –continúa explicando– permite establecer relaciones inesperadas entre imágenes, palabras y texturas que despiertan asociaciones que no necesariamente aparecen durante la lectura de un texto convencional. Al trabajar con fragmentos, se produce una lectura diferente, más intuitiva y subjetiva, en la que también intervienen lo visual, lo emocional y lo azaroso. A veces, el collage revela algo que estaba latente en el texto, pero que necesitaba de otro lenguaje para hacerse visible”.
Al finalizar cada encuentro, quienes participan pueden compartir su producción y contar su experiencia. Ese momento también forma parte del taller, porque permite poner en común las diferentes miradas que surgieron a partir de una misma lectura.

Los próximos encuentros del taller serán los sábados 7 y 28 de noviembre, de 11 a 13.
Volver a jugar
Para Peleretegui, uno de los sentidos de la propuesta está también en recuperar una relación más libre con la creación. Por eso, a quienes creen que no saben escribir poesía o que carecen de habilidades artísticas “les diría que se den el permiso de crear sin miedo a equivocarse, a jugar y volver a lo análogico –sugiere–. No hace falta tener habilidades artísticas para acercarse al collage. Se trata ante todo, de animarse a explorar nuevas maneras de crear. No necesariamente buscamos hacer algo bello, sino encontrar una nueva manera de mirar lo cotidiano”.
A lo largo del tiempo, el taller reunió a personas diversas que buscan un momento de creación compartida: “Surgieron un montón de devoluciones que enriquecieron el taller. Tanto en personas que vuelven cada mes, hijas que invitan a sus mamás para tener un momento de creación juntas, parejas, amigas, y en la mayoría esa sensación de tener un momento especial para conectar con algo nuevo. En el momento de creación surgen emociones, silencio donde solo se escucha el sonido del papel y las tijeras, y al finalizar, cada una/o cuenta su experiencia creativa y eso enriquece al grupo. Ahí nos damos cuenta de la mirada singular y especial del otro”.

La experiencia apunta también a recuperar una forma de atención que muchas veces queda relegada en la vida cotidiana.
“Me gustaría que se vayan con la sensación de haber estado en contacto con una mirada atenta y sensible del mundo y sobre sí mismos. Haberse permitido volver a jugar, experimentar y sorprenderse. Que hayan descubierto que si afinamos la mirada de lo que nos rodea, la poesía está ahí, en todas partes; en los recortes de papel, en las palabras, en nosotros mismos y en lo que producimos”, comparte la docente.
Los próximos encuentros del taller de poesía y collage serán los sábados 7 y 28 de noviembre, de 11 a 13, en Lina Club Cultural, el espacio cultural ubicado en la esquina de Chacabuco y 20 de Septiembre.
“Considero que es primordial en estos tiempos hostiles y rápidos que vivimos, buscar espacios de calma y creatividad que nos conecten con lo lúdico y profundo de nuestra esencia. Y si esos momentos, además, son en comunidad, se genera una retroalimentación y sinergia que nos llenan de alegría”, concluye Carolina Peleretegui.
“No necesariamente buscamos hacer algo bello, sino encontrar una nueva manera de mirar lo cotidiano”.
La coordinadora
Carolina Peleretegui nació en Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires, en 1976, y durante su adolescencia se radicó en Mar del Plata. Desde hace varios años vive en Sierra de los Padres. Es escritora, docente, profesora de Biología y bibliotecaria, y ha coordinado talleres de lectura y escritura creativa.
Participó en antologías de poesía y narrativa, revistas y diarios digitales, y obtuvo en 2016 el Primer Premio Internacional de Literatura Infantil Julio C. Coba Libresa, de Ecuador, por su libro Margarita, publicado por esa editorial. También publicó Limbo (Gogol, 2017), narrativa para adultos, y Helena y el mar (Lágrimas de Circe, 2018), poesía para niños. En 2017 fue seleccionada por la Universidad Nacional de La Plata para formar parte de Libro solidario con su cuento “Empalabrada”.
“Encontrarme con el collage fue una de las cosas más lindas que me ocurrieron en estos últimos tiempos y como yo no sé dibujar (¡eso que lo he intentado!) hice un puente entre lo que quiero decir y una imagen y así poder ilustrar, de alguna manera, lo que escribo. Creo fuertemente que el collage es poesía y que collagear es un acto poético”, explica.
Para más información sobre el taller, visitar las cuentas de Instagram @proyectopollage y @caropeleretegui o contactarse vía mail a [email protected].
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