Poetas desaparecidos: una selección que rescata sus versos a 50 años del golpe
Trece poemas de la colección Versos Aparecidos (editorial MeVeJu), escritos por la militancia perseguida, desaparecida o asesinada durante la última dictadura y el período previo.
Retratos de los poetas. Arriba: Courau, Maggi, Aiub, Money. Abajo: Gradaschi, Eguren, Carranza y Dorronzoro.
Rayuela
Mónica Morán
(En Dolores, bufandas y recuerdos)
ese domingo lorenzo el viejo dijo estoy cansado
salió a la calle y con tiza dibujó una rayuela a mitad de cuadra
con gran esfuerzo comenzó a jugar
con una tibia esperanza tiraba su moneda
con sus heridas sangrando lorenzo el viejo jugaba
una tarde uno, dos, uno, dos
estoy cansado
y una niña se asustó y comenzó a llorar cuando lo encontró caído allí, en medio de la calle, sucio de tiza, las manos borrando el final vacío de una rayuela, el final, viejo lorenzo, el final donde siempre se escribe la palabra CIELO.
sé que llegará ese día terrible en que me miraré al espejo
y mis arrugas estarán más profundas que nunca
y mis manos cansadas como siempre
solas como ahora
sé que llegarán los tiempos de cataplasmas dolores bufandas
y recuerdos
y la soledad será más cruel entre estas cuatro paredes
o cualquiera de otras cuatro paredes siempre iguales
siempre ajenas
porque será más triste
será definitivo el olvido
porque mi vientre será una boca inútil alargándose en la noche
pero algo he sembrado —dirá una voz infantil y lejana
y se apagará en el golpe con mi cuerpo enfermo
ya será tarde para los gritos los gritos serán recuerdo
como las mañanas los amores las guerrillas los sueños
ahora solo quedará elegir un lugar
muy lejos de esas ciudades que tanto me lastimaron
muy lejos de esa gente
perdida extranjera olvidada
hundida en el secreto de la tierra.
Mónica Morán nació el 23 de mayo de 1949 en Bahía Blanca, era poeta, docente, titiritera, actriz y artista plástica. Entre 1973 y 1975 trabajó como no docente en la Universidad Nacional del Comahue y militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores. Fue secuestrada por un comando del V° Cuerpo del Ejército la madrugada del 13 de junio de 1976, durante un ensayo de su grupo de Teatro Independiente Alianza. Según testigos, Mónica fue fusilada en el Centro Clandestino La Escuelita y su cuerpo apareció el 24 de junio. En 2014 la Universidad Nacional del Sur publicó un poemario que había compartido con sus compañeros de teatro unos días antes de su secuestro. Los poemas de Dolores, bufandas y recuerdos fueron seleccionados, corregidos y ordenados a partir de inéditos mecanografiados por Mónica y conservados por su familia.
Epílogo
Enrique Courau
(En El camino del pueblo)
Ahora, en este punto de culminar mi canto,
de recoger las palabras,
de abrirlas, de sondarlas,
de darles la última horneada
de mis muñecas fatigadas,
podré decir: he cantado.
Será como decir: he construido,
he arrancado de los labios de la tierra
la esperma del pan nuevo,
el alimento subterráneo
que ha de crecer en el pecho
de mis hermanos.
Podré imaginarlos en un abrazo a todos,
rondar los brazos tostados
y apretar un poco de esa sangre densa,
de ese cúmulo gigantesco y constructor
que comienza a reemerger del largo silencio,
y que vuelve a descubrir su voz.
Ahora que he nombrado
los mártires y los héroes,
los oprimidos y los déspotas,
los asesinos y los piadosos,
los erguidos y los sumisos,
los cobardes y los rebeldes,
los explotadores y los que luchan,
quiero nombrar al forjador,
al destinado, al verdadero y auténtico salvador:
quiero nombrar al pueblo.
Y sé que no podré hacerlo
con las sílabas de ningún poema
porque esta hora del limpio salivazo,
este segundo de pólvora reseca,
me exige antes el hombro que la mano
en la calle, en el metal de la pelea abierta,
en el mismo corazón del pueblo,
con el combate cargándonos
las espaldas con su agudo motor,
y los rostros enmarañados
por la sangre de tantos años de desdichas
nos digan con su abrazo
que el hombre digno,
el hombre justo,
el hombre nuevo acaba de nacer.
Enrique Courau nació el 4 de octubre de 1943 en Buenos Aires. Integró el grupo “Barrilete” de Roberto Santoro y publicó los poemarios El camino del pueblo (1972) y Al paredón (1976). Militó en el peronismo revolucionario y en el Partido Revolucionario de los Trabajadores. Fue secuestrado un 18 de junio de 1976 de su domicilio junto a su esposa Beatriz Yolanda Di Cianni, embarazada de tres meses. Abuelas de Plaza de Mayo todavía busca al hijo del poeta.
Trabas
Nélida Mabel Carranza
(En Decir siempre)
La sociedad de consumo
nos puso cadenas en los pies
a otros anteojos negros.
Pero de tanto amar
nos crecieron alas de cera.
A veces son inútiles
pero algún día no se derretirán de problemas.
Quiero que este tiempo sea el nuestro
quiero mostrarte la inmensidad de este mar seco
para que surja un manantial de palabras dulces.
Nélida Mabel Carranza nació el 5 de abril de 1955 en José León Suárez. Estaba cursando segundo año de psicología en la Universidad de Belgrano y militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores cuando fue secuestrada de su hogar el 30 de marzo de 1977. Testimonios afirman haberla visto en el Centro Clandestino Campo de Mayo. Aún continúa desaparecida.
Te cuento de las flores
Carlos Aiub
(En Versos aparecidos)
Te cuento de las flores aquellas que decidimos un día cuidar juntos
de cómo intentamos hacerlo
de cómo hay que regarlas día a día para que no mueran
de cómo el yuyal avanza si nosotros nos quedamos
si bajamos los brazos
de cómo las hormigas pueden matarlas
de cómo sus tallos son aún débiles
de cómo su verde aún no alcanza
de cuánto falta para que florezcan
y cuánto falta aún sembrar
te cuento de las flores aquellas que decidimos un día cuidar juntos
y tengo miedo de no verlas.
Carlos Aiub nació en Coronel Dorrego. Se graduó como licenciado en Geología en la UNLP, donde se desempeñó como docente, actividad que alternaba con la venta ambulante de libros. Militó en el Movimiento Revolucionario 17 de Octubre hasta el 10 de junio de 1977, cuando fue secuestrado por un grupo de tareas. Su esposa Beatriz Ronco y sus hermanos, Ricardo y María, también fueron víctimas del genocidio perpetrado por la última dictadura. Los poemas que componen Versos aparecidos fueron encontrados en una libreta marca Éxito que pertenecía a Carlos y están fechados entre diciembre de 1972 y diciembre de 1975.
Cuando este hostigo…
Alicia Eguren
(En Aquí, entre magras espinas)
Cuando este hostigo haya cesado,
cuando este urinoso henil haya disuelto
sus esplendorosas heces,
tierra,
cuando letras capitales anuncien que he muerto
con su palpable muro, con su cierto
venero de realidades,
cuando la fragosidad tronchada
y yo pairada, quieta,
con las velas tendidas y las cuerdas largas,
Muerte,
entonces, ¿comenzará entonces la historia?
Porque hasta ti se construye a latigazos inciertos,
pero desde tu verdadera proporción
hacia el pistilo pleno
pulcramente se desenfunda una verdad,
cierto,
una verdad.
Ah del movimiento.
Ah de sus fauces trituradoras
en busca del gran regazo
del gran regazo y de sus sabios ojos.
Ah de nosotros, a tarascones entre sus polos madres.
Pero es muy cierto, Muerte,
tu raigón solitario,
tu gran hito en el páramo informe.
¿Alguien,
alguien tirará de ti hacia mí,
muerta,
como las criaturas del árbol de mayo?
¿Harás tú bocina perfecta
y lanzarás lo que fue mi pequeño sistema,
pero como un radiante círculo sin juntura
salido del alegre pecho de Dios?
¿Todo esto Tú, Muerte,
mi bella Todo en la Nada de la cual vengo?
Alicia Eguren nació el 11 de octubre de 1925 en la ciudad de Buenos Aires. Estudió Letras en la UBA. Se desempeñó como docente de Literatura argentina II en la UNLP entre 1954 y 1955. Publicó cuatro poemarios: El canto de la tierra inicial (1949), Dios y el mundo (1950), El talud descuajado (1951) y Aquí, entre magras espigas (1952). Luego del golpe militar de 1955 fue recluida en el penal de Olmos durante 19 meses. La poeta fue una activa organizadora de la Resistencia peronista, colaboró y militó en distintas organizaciones revolucionarias durante dos décadas. Militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores cuando fue secuestrada el 26 de enero de 1977 por un grupo de tareas de la ESMA.
Para la que un día me encuentre
Miguel Ángel Gradaschi
Para la que un día me encuentre
dejo esto escrito
quizás por temor a no estar el día
que ella venga
quizás por miedo
a no encontrarla nunca
quizás porque no sé si vivo
quizás porque no sé si estoy muerto.
Para la que un día me busque
dejo esto escrito.
Miguel Ángel Gradaschi nació el 5 de junio de 1955 en la ciudad de Las Flores. En 1973 se trasladó a La Plata para estudiar Geología y Diseño y Comunicación Visual en la UNLP, militaba en la Juventud Universitaria Peronista. Trabajaba como administrativo en la Asociación de Cooperativas Argentinas hasta el momento de su secuestro, el 28 de octubre de 1978, en un procedimiento realizado en el Hotel Alsina del barrio de Monserrat donde vivía. A la fecha no se tiene conocimiento de su lugar de cautiverio.
Quiero aprender…
Luisa Córica
(En La niña que sueña con nieves)
Quiero
aprender
a hacer las cosas
que el mundo necesita
para poder
libre vivir.
Quiero
gastarme toda
en ese aprendizaje diario
es mi deber.
Quiero
apresar todos los rostros
que circunstanciales
cruzan
en su miseria
despiadada
para así
proseguir.
Quiero
la fuente inacabable
de la fuerza
en mis venas
sentir quemar.
Sé que con la savia
de mi lucha
de tu lucha
y
tantas otras
renaceremos.
Quiero
gastar mi sangre toda
en esas “cosas”
y
ver un día
en el universo
“los hombres nuevos”.
Ahora
pensando en todo eso
amo la vida.
quiero vivir.
Luisa Córica nació en La Plata el 26 de agosto de 1944. Era poeta y actriz. Estudiaba Filosofía en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP, y trabajaba en el Hipódromo, donde era delegada sindical de la Juventud Trabajadora Peronista. En cine tuvo un papel secundario en la película Boquitas pintadas (1974) de Leopoldo Torre Nilson. El 7 de abril de 1975, a los 30 años, fue secuestrada en la estación de trenes de La Plata y asesinada por integrantes de la Concentración Nacional Universitaria en Los Talas, Berisso.
Marea de elegía
Imar Lamonega
(En Banderas reunidas)
El aire de la marcha es nuevo para todos.
Tengo aún la palabra; la ejerceré más alto.
Llegué con los escombros de un cielo sobre el rostro
y escucho crepitar hogueras de fervor,
fuegos poniendo en fuga bestias que me asolaban.
Nada impide que vea pasar incandescencias,
que sienta una península como siento a mi padre,
que vaya a mirar rostros que quiere la ternura
o el azogue de nada que me revela vida.
La marea está alta, acumula en Los Andes
Nilos como el de Cuba con limo para todos.
El corazón es patria soñada, prometida,
del vuelo vagabundo de la sangre del hombre.
Todo obliga a explorar hasta el adiós final.
Imar Lamonega nació el 3 de julio de 1934, fue trabajador de YPF en Ensenada, delegado gremial y militante del Partido Comunista. En la década del 60 formó parte del Grupo Poesía La Plata y fundó con otros compañeros el Centro Cultural Caprex. Debido a su protagonismo en la huelga petrolera de 1968 fue encarcelado durante dos años. En 1970 se exilió en Cuba, donde fue responsable de los argentinos en el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos. En 1974 regresó a la Argentina para militar en el Partido Revolucionario de los Trabajadores, fue reincorporado en YPF y cesanteado en abril de 1976. En la madrugada del 23 de diciembre de 1976 fue secuestrado en su hogar por un grupo de tareas. Hasta el momento se encuentra desaparecido. El libro “Banderas reunidas” fue coordinado por Gabriela Lamonega, hija mayor de Imar.
Declaración jurada
Dardo Sebastián Dorronzoro
No es solamente la luna ni el rocío ni la luz celeste de los pájaros,
puede también ser una alpargata vieja, toda agujereada, toda
casi muerta después de andar fábricas, andamios o duros y
calientes caminos de noviembre. No, no necesariamente todo
lo poético debe ser bello.
Yo he visto horribles chicos grises como la tierra comiendo tierra.
Yo los he visto ahí, con sus andrajos y su mugre, reptando, y los he
tocado, acariciado su piel y convertido en ángeles, en mariposas,
en viento de septiembre.
Porque todo antes de ser poesía debe pasar por mi corazón,
darlo vuelta con el grito para arriba, colocarlo cara al alba, cara
al cielo. Todo debe pasar por mi sangre, por mis huesos, por
mi respiración, por el corazón de mi sangre.
Pues yo soy un poeta no un hacedor de versos bonitos.
Yo soy un poeta que ama a los que no tienen amor ni pan, a los
que se van sin haber llegado, a los que a veces sonríen, a los que
a veces sueñan, a los que a veces les crece un fusil en las manos
y salen a morir por la vida.
En suma: yo he sido, soy y seré un poeta revolucionario.
Sobre mi tumba verán florecer un puño
Dardo Sebastián Dorronzoro nació en San Andrés de Giles un 14 de julio de 1913, era escritor, poeta y herrero. En 1964 resultó ganador del premio de novela Emecé con La nave encabritada. En 1975 publicó el poemario Una sangre para el día en la editorial Papeles de Buenos Aires. Dardo era militante socialista, colaboraba con el Partido Socialista de los Trabajadores y con el Partido Revolucionario de los Trabajadores. Fue secuestrado de su casa en Luján el 25 de junio de 1976. Una sangre para el día fue incluido en el número 28 de la colección La pluma y la palabra de la Editorial Papeles de Buenos Aires, dirigida por el poeta desaparecido Roberto Santoro y se publicó en el transcurso de 1975.
Soledad
Delfor Santos Soto
(En Aquí y allá)
Soledad
Gente por doquier
sin estar entre la gente
tierra cubierta por
la misma tierra.
Entre tantos:
soledad.
Ver a todos
sin mirar a nadie.
Oír el ruido
sin oírlo.
Entre tantos:
soledad.
Vivir sin ser
ser sin vivir
amar sin amor
amor sin amar.
Entre tantos:
tanta soledad.
Delfor Santos Soto nació el 29 de agosto de 1935 en La Matanza. Formó parte del peronismo de la resistencia y trabajó en Chrysler Argentina, Guadix y Wanora. Publicó dos libros de cuentos: Chito, y otros silencios (1973) y El despojo (1976). En 1973 fue electo concejal del Frejuli por La Matanza, cargo al que renunció en 1974 cuando falleció Perón. Militaba en el Movimiento Revolucionario 17 de Octubre cuando un grupo de tareas lo secuestró el 21 de agosto de 1976. Desde 2018 se celebra en esa fecha el Día del Escritor Matancero en homenaje a su obra. Aquí y allá son escritos que Santos Soto pasó en limpio en un cuaderno anillado marca Avón. Esta edición de versos inéditos fue posible gracias al entusiasmo y colaboración de Eva Soto, hija de Delfor y secretaria de Derechos Humanos de La Matanza.
Día de desfile
Jorge Alberto Money
(En Soles como dardos)
y serán el espectro de una sustancia futura
aquellos soldaditos
con su rataplán rataplán
cuando algún caminante francamente hastiado
les arroje al paso
la maravillosa libertad de su saliva.
Jorge Alberto Money nació el 5 de abril de 1946 en Buenos Aires. Estudió Derecho en la Universidad de El Salvador y Sociología en la UBA. Como periodista trabajó en El Día de La Plata, La Opinión y Mayoría. En vida publicó los poemarios “Nuevas elegías a mí mismo” (1967), “María Cuatropasos” (1969) y los ensayos “El maccarthysmo” (1973) y “Banqueros, financistas y capitanes de la industria” (1973) en el Centro Editor de América Latina. Militaba en el Sindicato de Prensa y en la Juventud Trabajadora Peronista cuando el 15 de mayo de 1975 fue secuestrado por un grupo de tareas de la Triple A, y asesinado tres días después en los bosques de Ezeiza.
No retrocederemos…
Daniel Omar Favero
(En Los últimos poemas)
No retrocederemos porque somos semillas,
vigorosas verdades invadiendo ciudades
y campos y caminos y vías humilladas;
y el habitante oscuro saldrá de su sepulcro.
Nosotros con el grito total, amanecido
con su hermoso rencor y su amorosa furia,
como una nueva industria de producción rebelde,
como un gran yacimiento de promesas de carne.
No es lógico pensar que el pueblo retroceda
a más baja injusticia, a peores maldades,
ni con balas legales ni inflación ni mentira,
porque no es aceptable semejante tratado.
Escucharemos pronto truenos definitorios,
la Patria encrucijada bramará como un río
callejero, poblador sin restricción ni horario,
llevando en sus banderas la sangre derramada.
Daniel Omar Favero nació en La Plata el 30 de julio de 1957. Militaba en la Juventud Peronista y estudiaba Letras en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Era poeta, apicultor, músico y obrero de la construcción. Fue secuestrado de su domicilio en La Plata el 24 de junio de 1977 junto a su compañera Paula Álvarez. Aún continúa desaparecido. Los últimos poemas fue editado en 1992 dentro de la colección Todos Bailan de Libros de Tierra Firme; en 2020, fue reeditado por Edulp, coordinado por Melisa Carnabali. Los poemas de Daniel forman parte de Versos Aparecidos gracias a la predisposición de Claudia Favero y a Melisa Carnabali.
Poema 1
María del Carmen Maggi
(En Bocapájaro)
Gritaré este canto
que nació de la angustia
y hasta hoy quedó mordido
entre dientes con rencores
con duelos, con remordimientos
y también con tristeza
teñida de nostalgia
y lo diré a la luz
a pleno día
en cada hora
desde cada rincón
en todas las plazas.
Y tendré ese gusto a desahogo
a descarga
pero no será la noche más
en este cuerpo
desde las piedras
un pájaro levantará las alas.
María del Carmen Maggi nació el 30 de noviembre de 1944 en Mar del Plata. Estudió Filosofía y Letras y se recibió con medalla de oro. Trabajó como docente secundaria y universitaria en la Facultad de Ciencias Económicas. Fue decana en la Universidad Católica de Mar del Plata hasta el momento de su secuestro en el año 1975. Fue parte de quienes lucharon por la derogación del arancelamiento universitario y la integración de la Universidad Católica (privada y arancelada) y la Universidad Provincial de Mar del Plata (actual Universidad Nacional), ésta era estatal y gratuita. Esta lucha tuvo sus consecuencias ya que en mayo de 1973 hasta su nacionalización (septiembre de 1975) fue la única Universidad privada que funcionó en forma gratuita. Bocapájaro contiene poemas que fueron seleccionados, corregidos y ordenados a partir de los escritos inéditos de “Coca” Maggi. En la primera, se reunieron los poemas que habían sido numerados por la autora. En la segunda, se incluyeron poemas hallados entre sus papeles, cuadernos y agendas. Todo el material fue cedido generosamente por su sobrina, Guillermina Tonetti, a través de la intervención de Rosana Cassataro.
(*) Estos poemas forman parte de la colección Versos Aparecidos, que rescata literatura producida por la militancia perseguida, desaparecida o asesinada durante la última dictadura y el período previo. Los 13 poemarios publicados hasta la fecha tienen como objetivo constituirse en legado para las generaciones nacidas tras el genocidio. Siguiendo el rastro de textos inaccesibles o censurados, así como de libretas y papeles que forman parte de archivos familiares, la colección recupera a poetas del silencio, no del olvido que nunca los ha alcanzado. Publicados por la editorial MeVeJu (Memoria, Verdad y Justicia) de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, los libros pueden descargarse de manera gratuita siguiendo este link.
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